Archivos Mensuales: marzo 2018

¡Feliz renacimiento!

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Pisadas-arena

Y aquí estoy otra vez, de regreso al Sol, en casa para celebrar, agradecer, recargarme de energía y renacer.

Hoy miro atrás y al ver mis pisadas en la arena, me invade una inmensa emoción, lágrimas recorren mi rostro y siento unas ganas locas de abrazarme y felicitarme por haber llegado hasta aquí. ¿Cómo le hice? Aún no lo sé.

Vaya que fueron 12 meses diferentes, impregnados de bendiciones y aprendizajes, que me regalaron la oportunidad de conocerme, de recordar mi fortaleza, de tocar fondo para reconstruirme, de experimentar un sin fin de emociones, de llorar como hace mucho tiempo no lo hacía…

52 semanas en las que constaté quiénes son mis verdaderos amigos; me sorprendí descubriendo que la gente que menos tiene es la que más da; comprobé que soy afortunada por dedicarme a lo que me gusta hacer; me di cuenta que el trabajo es la mejor medicina, que aún en los días lluviosos es posible cuidar de tu salud, que no hay acto más responsable que hacerte cargo de tus emociones.

365 días en los que volví a enamorarme de la vida a cada instante; aprendí a vivir un día a la vez, a valorar esa llamada telefónica que borra los kilómetros de distancia, a enfocarme y agradecer todas las bendiciones en mi vida a pesar del punto negro; experimenté que ayudar a los demás hace bien para despejar la mente; corroboré que el que siembra, cosecha y que contar con una red de apoyo hace la diferencia.

IMG_1844Sin duda, estoy aquí, enamorada de la vida, gracias a:

  • Dios y la Virgen: que ni en las noches más obscuras me abandonaron.
  • A mis ángeles (de arriba y de abajo): que nunca me han dejado sola.
  • Al recuerdo de mis padres, a mi hermano y mi Eren: que son mi inspiración y mi motor para crear la mejor versión de mí misma cada día.
  • A mi “Marileo interior” que no me da chance de darme por vencida.
  • A mi adorada familia: esa orquesta en la que cada uno toca su instrumento, tiene su función y que acarician (muchas veces sin darse cuenta) mi corazón.
  • A mis amigos: que me han cuidado y apapachado a lo largo de este viaje.
  • A quienes creyeron en mí aún sin conocerme.
  • A los que me brindaron una palabra de aliento, me escucharon y me regalaron su tiempo, un abrazo, un beso, una mirada…
  • Al amor por la vida.

En tierra firme y lista para comenzar el “MEJOR Año de Mi Vida“, abro los brazos para recibir todas las bendiciones que merezco y que Universo tiene para mí.

¡Gracias, gracias, gracias!

P. D. Y sí: ¡La vida en mejor cantando!