Archivos Mensuales: marzo 2017

Celebrar la vida

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Marzo, mes para renacer, agradecer, sonreír, volver a empezar, coincidir. Tiempo para celebrar la vida en todos los sentidos.

Sin lugar a dudas, mi mes favorito del año, en el que vuelvo a casa, cuando regreso al Sol para llenarme de energía y comenzar una nueva aventura. Con un año más de experiencia que me hace ser la mujer que soy.

Días para agradecer estar viva y celebrar incluso la vida de quienes ya han partido. Indudablemente hay gente que ya no está en este plano, sin embargo eso no significa que no vivan en nuestra mente y corazón.

Mes de contrastes: vida y muerte, bienvenidas y despedidas, luz y oscuridad, inicios y finales, deseos y frustraciones, alegrías y tristezas. Opuestos que se atraen y que se convierten en una magnífica oportunidad para brindar por el hoy, por el aquí y el ahora, por el presente, ya sea desde la felicidad o desde un corazón acongojado. Decir salud por el regalo de estar vivos, rodeados de personas con nos aman, por nuestros éxitos y fracasos, por aquello que tenemos y por lo que aún está por llegar.

Hoy celebro con una gran sonrisa:

  • El haberte conocido.
  • La bendición de compartir contigo una mirada, una comida, una platica, una velada, unos días, en el presente o través de mis recuerdos.
  • El hecho de coincidir, aunque haya sido por instantes.
  • El gusto de poder estrecharte en mis brazos y regalarte un abrazo que tranquilice un corazón agitado.
  • La delicia de haberte besado, aun cuando solo haya sido en sueños.
  • La maravilla de escuchar tu voz a través del teléfono.
  • El milagro de poder observar con mis ojos tu carita que me llena de alegría.
  • El privilegio de poder escribir unas líneas inspiradas en ti, en ellos, en mí.
  • El oler tu perfume y recordar su dulce aroma.
  • El descubrir que no soy tan importante como creí para ti y poder dejarte ir para seguir.
  • El ser quien soy y aportar desde ahí lo mejor que hay en mí.
  • Que tu camino y el mío se hayan cruzado.
  • El haber podido tocar por lo menos un corazón.
  • El transformar un momento en algo muy especial.

Y así podría seguir escribiendo las mil y una razones para celebrar, pero por hoy me despido con una sola petición: “Sé feliz cada día, festeja y agradece el estar vivo, que lo demás llegará por añadidura”.

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De regreso al Sol

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fullsizerenderY aquí estoy de nuevo, 365 días después, de regreso al Sol. Vuelo a casa, como aquel día que llegué a este mundo de la mano de quienes me dieron la vida. En aquel entonces qué iba yo a imaginar (aunque hay quienes sostienen que yo elegí lo que elegí antes de llegar a este plano) todo lo que estaba por vivir.

Hoy orgullosamente llego a mis 42 años, feliz, agradecida y enamorada de la vida. Me siento una mujer plena, afortunada, orgullosa de lo que he construido, llena de bendiciones, con muchos sueños realizados y otros tantos aún en el tintero.

Tengo una familia maravillosa, y aunque en su mayoría está a kilómetros de distancia, nuestros corazones están bien cerquita. Dentro de esa hermosa familia también existen algunas ausencias terrenales, personas que espiritualmente viven en mí y, UNA en especial, que siempre me ha guiado para estar hoy aquí.

Durante el recorrido he conocido grandes maestros, cuyas lecciones me han forjado. Unas han sido sencillas, otras no tanto, sin embargo he optado por quedarme con los buenos momentos y lo demás dejarlo ir. ¿Para qué desgastarme con lo que no lo merece?

¿Y qué decir de los amigos? ¡Mejor imposible! Dichosa y agradecida por poder contar con el amor y el apoyo de mis amigos de la infancia, la universidad, el trabajo, la vida, los incondicionales. Sin ustedes mi vida no sería lo mismo.

Mis ángeles terrenales, pocos, pero siempre conspirando a mi favor para sacar lo mejor de mí, realizar mis sueños, robarme muchas risas, algunas lágrimas (de felicidad obvio) y porque no decirlo alguno que otro suspiro, de esos que solo vienen de un corazón enamorado.

Los niños: Mis sobrinos adorados, los adoptivos, mis ahijados únicos e irrepetibles: Son uno de los motores que me impulsan a seguir adelante, que alegran mi existir (cada uno con su propia personalidad) y me recuerdan la simplicidad de vivir y disfrutar cada instante.

Mis clientes, jefes y compañeros laborales, ¡me saqué la lotería! Es un agasajo trabajar con personas profesionales de las que cada día aprendo algo, que me llevan a esforzarme para dar un mejor servicio, que valoran mi trabajo, que se saben reír y divertirse en los momentos de tensión, que saben ser seres humanos. Simplemente ¡me saqué el premio mayor!

Finalmente y no por eso menos importante, está eso que llamamos Fe en Dios, la Virgen, los Ángeles, Universo, Buda, cualquiera que sea tu filosofía. Mamá agradezco infinitamente que me la hayas inculcado, porque es Ella la que me ha sostenido en los momentos más difíciles y con quien he celebrado los más felices.

A todos y cada una de la personas que me he cruzado durante estos primeros 42, con los que coincidí durante los últimos 365 días: ¡Gracias Totales!

Sol te veo el año que viene…