Archivos Mensuales: febrero 2019

Si quieres cambiar el mundo, tiende tu cama

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Si-quieres-cambiar-al-mundo-tiende-tu-camaHace un par de semana escuché, no recuerdo en dónde: “Si quieres cambiar el mundo, tiende tu cama”. Debo confesar que además de causarme risa me quedó resonando al grado que al poco tiempo de ello me topé con un libro que se llama así y hasta investigué, quién la dijo y resulta que fue William McRaven, miembro de la marina de Estados Unidos.

Pero bueno… Más allá de lo anteriormente dicho, esta idea me lleva a reflexionar lo siguiente… ¿Cómo puede ser que tender mi cama sirva para cambiar el mundo? Creemos que para alcanzar grandes metas, debemos hacer grandes cosas y no. Muchas veces basta con tomar la decisión y empezar por realizar pequeñas acciones para construir un gran sueño. Por ejemplo: quieres convertirte en el mejor pastelero del mundo, quizá si empiezas por realizar las recetas de la abuela, luego venderlas, terminarás asistiendo a Le Cordon Bleu de París y convirtiéndote en el mejor chef de la Ciudad de la Luz. Pequeñas acciones pueden hacer la diferencia. Quieres hacer algo por este mundo, empieza por hacerte responsable de tender tu cama, ser una persona de palabra, con valores, coherente, involúcrate con los tuyos, con la gente más cercana, los de tu colonia, el trabajo, en fin. Si cada uno pone su granito de arena, lograremos nuestro objetivo.

Lo mismo ocurre con nuestros sueños. Por ejemplo si perteneces al grupo de personas que viven convencidas de que cuando tengan dinero harán a+b+c… ¡Ojo! Porque quizás de aquí a que lo logres reunir, ya será demasiado tarde, quizás seas muy mayor, tal vez entonces estés enfermo o quizá tus responsabilidades sean otras y te lo impidan.

Somos los reyes del mañana, después, luego, unos expertos en postergar, cuando tenga tiempo, dinero, y así… Olvidamos que la vida se va en un abrir y cerrar de ojos, además de que nadie no asegura que seguiremos aquí mañana.

Mejor empecemos por hacer lo que hoy está en nuestras manos: tender la cama, leer ese libro que nos inspire, escribir unas líneas, hacer un boceto, investigar escuelas, averiguar las rentas de departamentos, llamar al banco para ver si somos aptos para uno crédito, meditar, hacer una lluvia de ideas de lo que te apasiona… ¡Qué se yo! Pero que no pase un día sin dar un paso que nos acerque a eso que tanto anhelamos.

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Sin miedo a vivir

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Sin-miedo-a-vivir-1Amanecí con ganas de ir al centro de la ciudad, así que después de un rico desayuno y de haber checado la ruta a seguir en metro, me apresuré a arreglarme para iniciar mi aventura. Era sábado y la mañana tenía muy buena pinta.

Ya casi lista, caí en cuenta que estaba dando vueltas como para retrasar mi salida. ¿Qué me pasa me pregunté? Recordé entonces las noticias de los últimos 15 días sobre mujeres secuestradas o intentos en ciertas estaciones de metro. Sentí miedo y paré. Luego pensé: “Tengo dos opciones, salgo y me arriesgo o cambio de plan. Mmm… Yo quiero ir al centro, así que al centro iré y en metro como me gusta.”

Así que agarré mi bolsa, mis llaves y empecé a caminar. Llegué al Zócalo y me emocioné. Por primera vez en mucho, mucho tiempo, la explanada estaba vacía, bueno casi porque del lado de Palacio Nacional había una manifestación de gente en tiendas de campaña, a la que prefería no hacerle caso. De resto en la explanada había una exposición de fotografías de personas besándose y varios corazones hechos con flores, super lindas. El cielo estaba azul, el sol brillaba en su máximo esplendor. Pasé por Catedral y luego recorrí la Madero rumba a Bellas Artes, donde volví a tomar mi transporte y me regresé al sur de la ciudad.

Un paseo delicioso, a mi ritmo, sin complicaciones, haciéndome  caso y agradeciendo a cada instante la oportunidad de estar viva.

Ahora que lo recuerdo, me doy cuenta que existen muchas cosas que nos dan miedo: iniciar una relación, cambiar de trabajo, salir con un desconocido, caminar de noche por la ciudad, viajar contigo mismo, son sólo algunos ejemplos, sin embargo está en nuestras manos tomar la decisión y aventurarnos. Tener presente que “la vida es un ratico”, como dice mi querido Juanes, y que quizá después de ese miedo descubras un sin fin de cosas y experiencias maravillosas.

Sin-miedo-a-vivir-2Para mí si duda fue una delicia la visita del sábado al centro de nuestra querida Ciudad de México, eso sin contar la comida en una terraza acompañada de un libro, el café frente a un jardín con rosales, una película digamos que “diferente” para no ponerle carga emocional y la tranquilidad de llegar a mi cama agradecida por un día lleno de magia.

Está en ti, en mí decidir cómo queremos vivir nuestra vida. ¡Ojo! No te estoy diciendo que te avientes sin medir las consecuencias, solo quiero invitarte a que dejes de ponerle tanta atención a tus miedos y que disfrutes de tu paso por la Tierra  Sin miedo a vivir.

P A C I E N C I A

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PacienciaLa semana pasada me tocaba ir al banco, así que decidí hacerlo a primera hora. Tenía 30 minutos para hacer dos deligencias, así que me apresuré a ello.

Llegué a la sucursal y con la buena suerte que no había fila. Mientras Ángel, el cajero que me atendía realizaba mi trámite, empecé a escuchar como una chica, que había entrado detrás de mí, iba subiendo su tono de voz. Al parecer el cajero le decía que tenía que esperar una autorización y fue ahí donde la mujer comenzó a discutir y a hablar más y más fuerte. Para no hacerles la historia larga terminó llamado al gerente de la sucursal. La energía se tornó muy densa. Yo agarré mis documentos, agradecí al cajero con una sonrisa su atención y salí de ahí, impresionada por la falta de paciencia y la prepotencia de aquella mujer.

Mi segunda parada sería el área de atención a clientes de un supermercado. Había una persona delante de mí a quien atendieron rápidamente y se fue. Llegó mi turno y amablemente expliqué a la señorita que me atendió mi requerimiento. Ella estaba muy seria, no sé si incluso de mal humor, sin embargo, logré robarle una sonrisa.

En lo que esperaba que realizara mi transacción llegaron un par de personas, que sin muchas ganas de hacer fila, se acercaron para que les sellara el boleto del estacionamiento, les respondiera alguna pregunta, les entregara bolsas de plástico, en fin. “¡Qué impacientes nos hemos vuelto!”, pensé y continué tranquila, esperando a que la chica terminara.

Las personas que estaban atrás de mí, se acercaron al mostrador para pedir que les hicieran una factura y la respuesta que recibieron fue que tenían que esperar, lo cual no les gustó nada. Quede impresionada, ya que a diferencia de las otras interrupciones, eran personas mayores que hubiera pensado serían más pacientes, pero no. Al final yo terminé mis pendientes de muy buen humor y hasta tiempo me sobró.

¿A dónde quiero llegar contándote esto?

Simplemente quiero que reflexionemos… Vaya que nos hemos vuelto impacientes, queremos que todo sea para ayer, que nos atiendan en cuanto llegamos, que todo suceda al momento. Pareciera que hemos perdido la virtud de la tolerancia, si es que alguna vez la tuvimos. Vivimos a toda velocidad y con nada, a la más mínima provocación no prendemos como si fuéramos una fogata y arremetemos contra tenemos enfrente. Es como si nada existiera solo nosotros. No nos percatamos que además de que le hacemos pasar un mal rato a la persona con la que discutimos, contaminamos el ambiente con nuestra furia y mal humor y que además también nos hacemos daño, incluso echamos a perder esos instantes.

Puedo entender que en alguna vez tengamos prisa, ¿pero siempre? ¿De verdad no podemos tomarnos un tiempo para realizar nuestras actividades con calma disfrutando del momento presente? A final de cuentas el cajero se va a tardar lo que se tenga que tardar y va suceder lo que deba suceder. Un minuto no va a ir más rápido si gritamos.¿Qué necesidad hay de volvernos un “grinch”? Te aseguro que gastamos más energía en enojarnos que la que invertiríamos en inhalar, exhalar y volver a empezar y la pasaríamos mejor.

Regalémonos la oportunidad de experimentar la paciencia, aprendamos de ella. Como dice el refrán: “No por mucho madrugar amanece más temprano”. Y sí, puede haber cosas que están a un solo clic para que sucedan , sin embargo, hay otras, generalmente las que tienes que ver con los seres humanos que llevan otro ritmo.

Así es que recuerda: P A C I E N C I A.