Archivo de la categoría: Sin categoría

Pensando en ti

Estándar

Pensar en ti

Llevo días pensando en ti.

A través de la música
pensando en ti.

Personajes y sus historias 
me hacen pensar en ti.

Las caritas de los niños, su inocencia y su luz, 
y yo pensando en ti.

Una lluvia de preguntas
que buscan respuestas
me inspiran a pensar en ti.

El cantar mañanero de los pájaros
mis oídos deleitan y despierto,
pensando en ti.

El ritmo de mis pasos 
me guía a pensar en ti.

En el silencio de la noche
me descubro pensando en ti.

Analizo mi decisiones
y pienso en ti.

Finalmente comprendo 
que por miedo a ser valiente y elegirte
me perdí de ti,
de tenerte en mis brazos
y verte sonreír.

Aún así, hoy y siempre vives en mí. 
En la ternura de mi Muñeca,
en los abrazos del Peque,
en la alegría del niño que corre por el parque
y la princesa que baila ballet bellamente.

Los veo a ellos y pienso en ti.

Siempre ti.

Amo en mi mente poder coincidir
y mi corazón feliz y en paz sentir
cada vez pesando en ti.

Y tú… ¿Cuidas tu salud espiritual?

Estándar

En días recientes he observado que la gente vive sumamente preocupada por cuidar su salud física, muertos del miedo de que el Sr. Covid llame a su puerta, se lavan más manos mil y un veces al día, desinfectan todo, limpian y limpian, hay quienes salen lo indispensable a la calle y así pasan los días, rogando a Dios para que “esto” pronto termine.

Lo que ha llamado mi atención es que cuando oigo la lista de cuidados o medidas que están tomando, escucho que muy pocas personas se están ocupando de su salud espiritual y ¿sabes? Creo que hacernos cargo de ella ayuda (y mucho) a transitar cualquier dificultad (la que sea que estés pasando) de otra manera. Es decir, cuando incluimos a la salud espiritual dentro de nuestra lista de pendientes y hacemos algo al respecto, nuestra actitud y nuestro alrededor cambia.

Apapachar a nuestro espíritu, confiar en que hay un poder superior que cuida de nosotros, buscar momentos para meditar y contactar con nuestro “yo interior”, practicar yoga, tal vez una caminata por el parque, quizá ir a terapia (puede ser el dinero mejor invertido) reír, escribir, escuchar música, leer, etc., son actividades que alimentan el espíritu y que seguramente te sumarán más que leer noticas, estar metido en la redes sociales (sin elegir amorosamente que sí y que no ves), escuchar “la mañanera”, en fin.

Si encontramos el justo medio y atendemos tanto a nuestra salud física como la espiritual, estaremos del otro lado. De ti, de mí, de cada uno depende el cómo quiere vivir cada día. Estoy consciente de que estamos atravesando tiempos diferentes, pero eso no significa que los debamos vivir inmersos en la histeria colectiva, tirados al drama y que dejemos de ser empáticos los unos con los otros. ¡Y ojo! Ser empáticos significa tener la capacidad de percibir en los sentimientos, pensamientos y emociones de los demás; entenderlos desde su punto de vista en vez del propio, sin embargo no implica mirar el mundo de color negro y sufrir a la par con ellos, absorbiendo sus problemas y emociones.

Hablando de lo que estamos viviendo actualmente, aunque la solución parece saltar a la vista, personalmente considero que aún nos falta un buen rato para terminar del transitar por esta pandemia. Hay mucho aún por hacer, por aprender, por compartir, por transformar. La tarea en principio es individual, uno a uno para después irla difundiendo a más personas a fin de que lleguemos todos a trabajar en equipo, unidos por el amor de los unos a los otros. Imagínate… Si tú cuidas de tu salud espiritual y estás en paz, seguramente tu pareja, tus hijos y amigos lo percibirán y de alguna manera tendrás una influencia sobre ellos. Y de la misma manera sucederá si optas por vivir en estrés. ¡Piénsalo! Recuerda que lo que tú no hagas por ti, NADIE más lo hará.

Cuéntame, ¿tú que estás haciendo para cuidar tu salud espiritual? Los leo…

No lo sabía

Estándar

No lo sabíaSoñaba con tus ojos
y no lo sabía.

Anhelaba tus besos y caricias,
sin saber que existías.

Deseaba encontrarte,
sin saber dónde buscarte.

Quería fundirme en tus abrazos,
aún sin conocerte.

Tenía de ganas de perderme en ti,
sin saber que el cielo tocaría.

Imaginaba que algún día
alguien me amaría y me cuidaría,
sin saber que  a mi vida llegarías.

Pedía al Universo que me sorprendiera,
sin saber cómo lo haría.

Confiaba que el amor a mi puerta tocaría,
pero no sabía cuándo ocurriría.

Pensaba en ti cada día,
sin saber que tu sonrisa me enamoraría.

Y hoy que estás en mi vida
no puedo más que saltar de alegría
y disfrutar de lo nuestro cada día.

Elegir de nuevo

Estándar

Meses sin coincidir mis letras con la pluma y papel, alejada, sin regalarme unos minutos para hacer una de las cosas que más me apasionan en esta vida: escribir.

Historias muchas, pretextos todos. ¿La verdad? Opté por no escribir estos meses. Sin embargo, hoy recordé una lección que aprendí el año pasado, cuando una persona especial me enseñó (se lee me hizo consciente) que siempre puedo volver a elegir. Así que aquí estoy, combinando letras, construyendo palabras para compartir contigo este texto.

Elegir de nuevo, es siempre una posibilidad, un regalo que nos damos a nosotros mismos, es liberarnos, abrir las alas y emprender el vuelo; dar ese paso hacia eso que queremos hacer, es realizar sueños, escucharnos, consentirnos, y más…

Y entonces… ¿Por qué dejamos de hacerlo? ¿Por qué cedemos nuestro poder a otros? ¿Por qué nos volvemos víctimas? La respuesta es simple: Porque elegir implica hacernos responsables, tomar las riendas de nuestras vidas, hacernos cargo de “eso” por lo que estamos optando, correr riesgos, hacer las cosas de manera diferente. Es salirnos de nuestra zona de confort, despedirnos del drama, retomar nuestro poder interior, brillar como sólo cada uno puede y sabe hacerlo.

Todo esto nos da a veces miedo y de ahí que decidamos contarnos historias, creativas y generalmente llenas de drama, la mayoría de ellas relacionadas con tiempo y dinero.

Elegir es siempre una opción, incluso cuando lo haces inconscientemente, estás prefiriendo una cosa o circunstancia sobre la otra. Esto aplica desde las cosas pequeñas como decidir entre un helado de fresa o uno de menta con chocolate, hasta situaciones como seguir o terminar una relación, cambiarte de casa, invertir o no en un negocio, etc. Por ejemplo: si una pareja se eligiera cada día el uno al otro, actuando en consecuencia, seguro que habría menos separaciones.

Todo es una elección y si te equivocas SIEMPRE puedes volver a elegir.

No se tú, pero a mí el hacerme consciente de estas tres palabras me hace sentir libre, empoderada, fuerte, con esperanza. ¿Sabes? Incluso esas veces que tomamos una decisión sin tener la más mínima idea de cómo le haremos o por dónde empezar, el simple hecho de haber decidido y tener la intención hace y ayuda a que el mecanismo aparezca.

Este 2021 te invito a que hagas consciencia y a que recuerdes que siempre puedes elegir de nuevo. Ha de ello un mantra, un hashtag, un lema de vida, y ya me contarás cómo te va.

Hasta aquí por ahora. Te abrazo y gracias desde ya por leerme y dejarme un comentario, si así te nace hacerlo.

Las Apps de citas y una chica de 40 y tantos…

Estándar

Las Apps de citas y una chica de 40 y tantosEn un mundo inmerso en la tecnología y en retiro voluntario, las aplicaciones de citas se han vuelto una o la opción para conocer gente. Sin duda, hay un universo nuevo por descubrir.

Se dicen una infinidad de cosas y al final, cada quien habla como me la va en la feria.

Opciones muchas, pero si la pregunta del millón es ¿cuál app es la mejor? Yo diría que la que mejor te funcione…

Ahora bien, más allá de hablar individualmente de estas aplicaciones, me gustaría contarte lo que he encontrado en ellas y a las conclusiones que he llegado. ¿Estás list@?

El surtido es muy variado, es un cocktail de diversos ingredientes. Aquí con lo que me he topado…

  • El chavo “honesto” o “cínico” que admite que es casado y afirma que se va a divorciar, lo cual no sucedió. Sin embargo, gracias a él conocí a un grupo de gente muy linda.
  • El que en su perfil dice abiertamente “que no esta buscando sexo casual”, pero que al tercer o cuarto mensaje te lo pide directamente.
  • Con el que después de chatear por un tiempo, sales a tomarte un café, platican por horas y después nunca más vuelves a saber de él.
  • El que en medio de la pandemia te dice (sin conocerlo) que si lo invites a cenar a tu casa o que tú vayas a la de él. “Pero si no me conoces”, dije yo. “¿Qué tal que soy una loca?” Resultado: No volvió a escribir, jaja.
  • El que te empieza a interrogar sobre lo que escribiste en tu perfil. Luego intercambias el número de teléfono y que cuando te llama, empieza nuevamente el interrogatorio, al grado que, literal y textual, te sientes como en una entrevista de trabajo: “En tu perfil dice esto (vuelve a repetir), explícamelo porque entenderás que en una relación hay negociables y no negociables”. ¿Es en serio?, vaya que lo fue. Una semana en examen, siempre a la misma hora, hasta que un día dije algo que no le gustó y desapareció (gracias a Dios).
  • El que cuando le preguntas que qué hace en “x” aplicación te contesta sincera y educadamente: “Vivo en unión libre con una chica, me gustan mucho las mujeres, pero también me gustan las Trans, TVs y chicos afeminados pasivos, soy 100% activo, soy discreto con ello, espero no molestar con mi comentario”. ¿Molestar? Nop. Juzgar, tampoco. Me sorprendió su honestidad y la agradecí.
  • Los que después de un par de mensajes te piden tu número de teléfono, te preguntan la fecha de cumpleaños, te mandan una lista de cualidades de tu signo zodiacal, dejando hasta el final “son muy cachondos” y te preguntan con cuál te identificas más. ¿Será que quería que le respondiera que con la última? Jaja! No caí. Luego salió con un: “Me encantas y quiero conocerte ya”. ¿Qué no se supone que estamos en retiro voluntario?

Y aún hay más….

  • El que te da su cuenta de Instagram, esperando que tú hagas lo mismo para checar tus fotos. Además te manda su número de celular y también afirma que le encantas. Cuando le escribes para saludarlo y empezar una conversación (se trata de conocernos, ¿no?) termina por pedirte una foto tuya de cuerpo completo, ya que en Instagram no la encontró. Entonces pregunté ingenuamente: ¿Porqué los hombres siempre piden una foto de cuerpo completo? Y la respuesta: “Para evitar salir con mujeres que tienen cara linda pero son unas gordas”. ¡Plup!

Estas son tan solo algunas de las experiencias que me han hecho reflexionar…

Más allá de los que buscan algo casual, sexo, conocer gente o así, lo importante es tener claro lo que queremos y no vendernos a lo que el otro quiere por agradar, por urgencia, por no confiar en que algo mejor llegará.

Personalmente creo que los seres humanos valemos por quienes somos y sí, la envoltura importa, pero yo digo que no al grado de ser despectivo con la gente. “Hay de todo en la viña del señor”, diría mi madre: chavos guapísimos con cero materia gris, así como otros que no son tan agraciados pero que tienen muchos otras cualidades que enamoran.

Si las aplicaciones de citas son o no la opción para encontrar / conocer a la persona correcta no lo sé a ciencia cierta. A veces creo que era mejor cuando tus amigos te presentaban a alguien, aunque también me llevé mis sorpresas. De lo que estoy 100% es que, personalmente, prefiero arrepentirme de haberlo intentado, de jugar un poco con el “me gusta” / “no me gusta”, que pensar en el y “si hubiera”. Quién sabe en una de esas, moviendo el dedo a la izquierda y a la derecha, llegue esa persona… Es una posibilidad.

Y tú… ¿qué piensas al respecto?

La muerte

Estándar

La muerteMe preguntaste… ¿Qué es para ti la muerte?
Una palabra fuerte
un sustantivo contundente
un último instante.

La muerte es
un regalo inolvidable
un momento diferente
un suspiro inigualable.

¿Qué es la muerte?
El final de una etapa y el inicio de otra.

La graduación de la vida
el tiempo de decir adiós.

La muerte
una oportunidad de aprendizaje
para admirar, agradecer lo vivido
y darnos cuenta que todo cobra sentido
por difícil que haya sido.

¿Qué es la muerte?
La ocasión para aprender
a convivir de otra manera con quien se fue
sabiendo que vivirá para siempre en nuestro ser.

La muerte
a veces incomprensible,
otras predecible e inflexible,
pero siempre hace posible
el deseo más sublime.

¿Qué es la muerte?
Una separación
que causa dolor,
pero que puede dejar un dulce sabor.

Una lluvia de luz y amor,
una bendición,
un regalo de Dios.

Aceptar

Estándar

Aceptar

Aceptar es dejar ir sin sufrir.
Es reconocer amorosamente el lugar en el que estás,
no querer cambiar las cosas y mucho menos controlar.

Aceptar es un verbo que no necesita etiquetas,
es una decisión que nace del corazón
con la mejor intensión.

Aceptar es confiar
que esto también pasará
y algo maravilloso sucederá.

Aceptar es darte cuenta
que estás en el mejor sitio
en el que puedes estar
y comenzar a soñar
que algún día toda cambiará.

Aceptar es abrir la ventana,
inhalar y exhalar
para la mente aclarar
y así algo nuevo poder inventar para avanzar.

Aceptar es habitarte,
quedarte quieto sin interpretaciones buscar
decir un sí al Universo y fluir.

Aceptar es dejarte apapachar
para las fuerzas recobrar
y en su momento nuevamente el vuelo alzar.

Aceptar es agradecer,
tu reflejo en el espejo ver,

sonreír con complicidad
con el alma llena de esperanza
para volver brillar en tu andar.

Reflexiones de cuarentena

Estándar

Reflexiones de cuarentenaLo inimaginable sucedió. El mundo se detuvo, los seres humanos tuvieron que parar. Esta vez no supieron qué hacer. Muchos murieron, otros enfermaron, un sin fin de historias se desencadenaron.

“Quédate en casa” se escucha, se lee desde hace ya tres meses. Si te cuidad, me cuidas. Y así cada uno hace (hizo) lo que cree que “le toca”.

Mientras unos se quejaban, otros gozaban, algunos sufrían y hay quienes no se detienen.

De regreso a casa, al hogar, la posibilidad de estar en familia, de compartir, de reír, de sentir, platicar amar, aprender a convivir, regresar a lo básico, reorganizarse, cambiar la rutina, confiar en tu guía interna que te cuida, comenzar de nuevo.

Para otros el hogar, ese lugar en el que pensamos que la paz reina, se convierte en un campo de batalla, un infierno, en el que la violencia se vuelve la protagonista de la historia. El amor pasa a segundo término y el miedo se apoderase los habitantes. Todo se complica y el temor se duplica. Sólo ellos saben lo que vivir así implica y con todo y todo, no hay otro camino más que ser paciente y encontrar soluciones.

Las casas se volvieron oficinas y en ellas personas trabajando intensamente, aprendiendo a combinar el arte de ser padres, maestros y todo un profesional.

Y cómo olvidar a ese grupo de seres humanos que no se pueden quedar en casa y continúan haciendo lo mejor que pueden para salvar vidas y otros más para generar dinero para comer.

Escenarios muchos, un mundo que sufre (sufrió) una pandemia, millones de seres humanos aprendiendo su lección ya sea en casa o en el campo de acción. Porque algo sí es seguro, tu aprendizaje no es el mío y el mío no es el de otros.

¿Cuánto más durará? Es la pregunta del millón. Es cuestión de paciencia, de esperar a que desarrollen la vacuna, de perder el miedo y vivir un día a la vez, siempre con la esperanza de poder ver otro amanecer.

Ser madrina: una bendición

Estándar

Ser madrina una bendiciónSi buscamos en “tumba burros”, mejor conocido como diccionario tradicional el significado de la palabra madrina, encontraremos: mujer que presenta o acompaña a una persona en una ceremonia religiosa en la que se recibe un sacramento, como el bautismo o el matrimonio, y que se compromete a cumplir con una serie de funciones religiosas o morales. Dicha definición también aplica para el hombre, padrino.

Si nos referimos al bautismo, los padrinos son los protectores en caso de que a los padres les llegue a pasar algo. Se dice que incluso su función es ser “segundos padres” por lo que ser elegido como tal es una gran responsabilidad y también es tener el honor de contar con el gran cariño y confianza de los padres del bautizado.

Hasta aquí es lo que dicen los libros, pero más allá de ello escribiré de lo personalmente pienso que es el significado de de la palabra madrina y mejor aún lo que he vivido en carne propia.

En la actualidad me da la impresión que la cuestión de elegir los padrinos de bautizo o de primera comunión se ha convertido más en algo social, en cumplir con un elemento para la fiesta. Esto hay llevado a que se pierda el verdadero significado de “ser padrino” o “ser madrina” que para mí, es acompañar al pequeño, no solo el día de la fiesta, sino todos los días de su vida; ser madrina es una bendición.

Será que yo me saqué la lotería con mi madrina, quien a lo largo de 45 años de mi vida ha sido mi compañera, mi cómplice, mi maestra y también una segunda madre, después de que la mía murió. De ahí que para mí sea tan importante en convertirse en padrino.

Y no conforme con el premio mayor, la vida me regaló la oportunidad de ser madrina de dos angelitos. Sí, ya tengo la parejita: niña y niño, la Princesa de 10 y el Peque de 4 años y son lo máximo. Desde que con lágrimas y gran emoción acepté el compromiso, he intentado dar lo mejor de mí y digo intentado porque vaya que he cometido errores (y grandes), sin embargo cada instante que paso con ellos pongo el mil por mil de mi corazón para ser una buena acompañante. Hay que considerar que vivo lejos de ellos, lo que lo hace un poco difícil, pero no imposible. Siempre he creído que uno puede ingeniárselas para hacerse presente y crear lazos de amor cuando verdaderamente así lo deseas. Así que procuro hacerme presente con los chiquitines.

No sé cuál sea tu situación, si tienes el privilegio de ser padrino o no, lo que sí estoy segura es que es que ser madrina es una de las bendiciones más grandes que la vida me ha regalado. Así que antes de dar un sí, piénsalo muy bien y si asumas el compromiso con todo el amor del mundo y lo que él implica, pon manos a la obra para hacer la diferencia en la vida de tus ahijados. Y papás, pongan un poco más de cabeza y corazón cuando elijan a los padrinos.

Por hoy me despido, no sin antes decir: GRACIAS Cami y Josefo, Flaca y Joan.

Reencuentros de cuarentena

Estándar

Reencuentros de cuarentenaDespués de casi 4 meses de ausencia, finalmente apareció la musa y aquí estoy de regreso con una historia nueva que contar. 

Resulta que hace una poco más de una semana, 9 días para ser exacta, me metieron literal y textualmente, en un chat de ex-alumnos del CSM.

Mi primera reacción he de confesar que fue de susto, quería salir corriendo y antes de escaparme consulté con uno de mis “Pepe Grillos”, quien sabiamente me dijo: “Leo no te salgas, no tienes nada que perder; es la gente con la que creciste y que te conoce de años. Si quieres solo ten el chat en silencio, pero no te salgas.” “Está bien”, pensé… ¡A fluir se ha dicho!

Y comenzó la aventura. A la mañana siguiente no sabía si reír o llorar de la cantidad de mensajes que había y de ver que el grupo iba en aumento. “Paciencia Marileo, mejor pongámonos a trabajar”, me animé.

Hacia la tarde, cuando me disponía a ponerme al día (al menos había que ver que había antes de huir, ¿no?) Aline, una de mis compañeras tuvo la maravillosa idea de separar los grupos por generaciones. Se abrió así el chat de la Gen 94 y entonces todo cambió. Fue sentirme en casa y en confianza, se ve que mi corazón intuía lo que estaba por venir…

Comenzaron a llover fotos de la infancia, anécdotas. Luego vinieron las actuales con las familias y cada uno compartió lo que ha sido de su vida desde que salió del colegio.

Fue entonces cuando descubrí que quedarme en el chat había sido la mejor decisión de los últimos días. Si bien no soy fan de vivir del pasado, mejor dicho después de la muerte de mi madre he trabajado mucho en aprender a cerrar círculos y no vivir en el ayer, estos días descubrí que juntos podemos crear algo nuevo, en el presente. El gran cariño que nos tenemos ha traspasado las barreras del tiempo y hoy la vida nos brinda la oportunidad de “construir algo juntos”.

Es increíble darte cuenta todo lo que puede suceder en la vida y lo menciono porque leyendo las historias de mis amigos, he pasado por un sin fin de emociones. Ha habido de todo: experiencias lindas, bodas, nacimientos, enfermedades, accidentes, viajes, muertes, niños especiales, encuentros, desencuentros, secuestros, pero al final me he encontrado con seres humanos extraordinarios que han sabido “tomar al toro por los cuernos” y ponerse de pie para continuar viviendo y disfrutando de este viaje llamado vida.

Seguro existen historias, experiencias que no se han compartido, pero incluso esos silencios son ya caricias para el alma.

Más que agradecida por la posibilidad de coincidir, por darme cuenta que no pasa nada cuando abres el baúl de los recuerdos, ilusionada con pesar quizá algún día nos podamos volver a reunir, emocionada por saber, conocer y aprender de mis “compañeritos del cole”, me despido por ahora… Solo recuerden la lección: las segundas oportunidades  o también llamados reencuentros de cuarentena pueden ser una bendición.