Archivos Mensuales: junio 2018

Receta para ser feliz

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Ingredientes

  • 1 Taza de café negro
  • 1 Cucharadita de aceptación
  • 5 Tazas de gratitud
  • 3 Kg. de amor
  • 2 Cucharadas de buena actitud
  • 4 Paquetes de sonrisas
  • 10 Latas de confianza en ti mismo
  • 950 Gramos de compasión
  • 6 Litros de paciencia
  • 1 Pizca de locura

Receta-para-ser-feliz

Modo de preparación

  • Inicia tu día con la taza de café negro y la cucharadita de aceptación, viendo el amanecer, leyendo algo lindo, hablando contigo o con Dios.
  • Mezcla la gratitud con el amor y la buena actitud hasta que queden bien integrados.
  • Luego báñate con esa combinación.
  • Añade los paquetes de sonrisas y las latas de confianza en ti mismo mientras te arreglas. No te olvides de colocar la compasión.
  • Finalmente rocíate de paciencia, la pizca de locura, y… ¡Listo! A ser feliz y disfrutar de la vida.

 

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Con nada estás contento

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De un tiempo a la fecha por lo que leo y escucho pareciera indicar que vivimos en una constante queja. En un principio pensé que esto tenía que ver únicamente con política, pero la semana la semana pasada caí en cuenta que no es así. Recordé aquella frase que me decían mis padres: “Con nada te tengo contenta” y por eso decidí escribir estas líneas.

  • Que si los días están bonitos y hace mucho calor, ¡qué horror!
  • Que una de las candidatas a la presidencia de la República decidió salir de la contienda, ¡¿cómo se le ocurre?!
  • Que si llueve, ¡no puede ser, se inundan las calles!
  • Que nos dieron la sede compartida para el Mundial 2026, ¡circo para el pueblo!

Y así me puedo seguir…

Me pregunto, ¿cómo podemos vivir así, quejándonos por todo y de todo?

Con-nada-estás-contento-2Entiendo que haya un descontento general, pero ¿en todo? ¿No hay nada en tu vida que marche bien? ¿De verdad no existe socialmente algo positivo que valga la pena compartir, que nos una como nación? ¿Tiene que volver a temblar para que trabajemos en equipo y veamos al de junto?

Hablando del gobierno, que tan de “moda “está, a veces me da la impresión que la gente lo ve como su “papá”, como si él fuera el responsable de todo lo que pasa y lo que no. La realidad, desde mi muy particular punto de vista, es otra. Cada una de las partes tiene sus tareas a realizar, al final es el trabajo en equipo lo que nos llevará al resultado. Estoy de acuerdo que hay muchas cosas por cambiar, que queremos que la violencia se acabe, que no exista corrupción, que los días estén bonitos, que no llueva tanto, que México pase a octavos de final, en fin. Hay tanto que modificar, pero sería idealista pensar que lo lograremos de la noche a la mañana. Es necesario ir paso a paso, ser congruentes, tolerantes y trabajar unidos.

En lugar de tanta queja, quizá valdría la pena accionarnos y empezar a transformar nuestro entorno desde casa, con la gente que tenemos cerca, ayudando al necesitado, regalando una sonrisa en la calle, cediendo el lugar a quien lo requiera en el metro, siendo productivos en nuestro trabajo, etc.

¿Qué sucedería si esa energía y tiempo que dedicamos a quejarnos lo aprovecháramos para crear y pasar tiempo de calidad con nuestros seres queridos? ¿Cómo sería si en lugar de ver cómo haces dinero fácil engañando a otros, trabajaras honestamente? ¿Qué pasaría si te enfocas en las cosas, momentos y personas lindas que están en tu vida y agradecieras por ello? ¿Y si pensaras dos veces antes de quejarte?

Personalmente creo que hay esperanza. Me cuesta mucho pensar que todo está perdido, ser negativo 24 por 24. Sin embargo, tú eres el constructor de tu propio destino, tú manejas tu vida, así que en ti está elegir cómo quieres vivir.

Mi mundo no es color de rosa, los que me conocen bien lo saben. Es simplemente mi enfoque, el creer que las cosas pueden ser diferentes y mi amor por la vida lo que me mantiene en pie, lo que me lleva a crear, a compartir, a soñar, a sumar desde el lugar que tengo en este mundo.

La despedida

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Cuando estas líneas estén publicadas, habrán pasado ya 365 días desde que nos vimos por última vez.

Noche de tormenta, éramos dos: Un cuerpo que ya no daba más con un alma que quería y merecía descansar; la otra entendía y sentía desmoronarse, pero solo deseaba que su gran Amor no sufriera más. Una velada de contraste, inolvidable, mágica, llena recuerdos; una noche muy tuya y mía, impregnada de ese amor tan especial que solo nosotros entendemos; nuestra última cita, la despedida.

Aquella vez te prometí que estaría bien, aunque en realidad no tenía ni idea cómo en medio de tanto dolor lo lograría. Sin embargo desde entonces he puesto todo lo que está de mi parte para ser la mejor versión de mí misma a cada instante, para rendirte un homenaje con lo único que tengo: mi vida.

El-adiós

Agradezco infinitamente al Cielo el haber tenido le honor de ser tu hija, tu aprendiz, tu niña, tu cómplice y amiga, y quizá, porqué no decirlo, tu maestra.

Fue una bendición compartir contigo 42 años, 3 meses y 9 días: Nacer, crecer, descubrir el mundo a tu lado; reírnos a carcajadas y llorar intensamente; compartir tardes de fútbol, domingos en la feria; aprender de tu amor incondicional y nobleza, creo que fue gracias a eso que me convertí en la “Dra. Corazón” (como decías); disfrutar de la simplicidad de la vida, comer elotes al salir de misa, las vacaciones en familia; tu carisma y ternura imposibles de imitar, pero cómo gocé con ellos; tu desinteresada forma de dar, el enseñarme y apoyarme a ir siempre por mis sueños; el trabajar en todo momento de la mano de mamá, indudablemente fue esencial para mi educación, para poder convertirme en la mujer que soy hoy.

Y cómo no mencionar el mejor de mis regalos: mi hermano, mi compañero de juegos, mi maestro, mi amigo, mi familia.

Gracias por tu amor, por tu entrega y cariño, por tu sonrisa, tus besos y abrazos; por tu amistad y comprensión; por los valores que me inculcaste, por mi educación, pero sobretodo GRACIAS por haber sido el mejor papá del mundo y por haberme dado la oportunidad de compartir a tu lado tus últimas horas de vida.

Adiós Gordo adorado, vuela y brilla como solo tú sabes hacerlo.

Ayer, hoy y siempre vives y vivirás en mi corazón.

Alegría

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Alegría palabra que en sí lleva implícita varios sentimientos: felicidad, tranquilidad, paz, amor. Palabra que se demuestra a través de una sonrisa, que exterioriza el sentir de las personas, sentimiento que a veces cuesta trabajo expresar y que se libera gracias a ella.

Una sonrisa que manifiesta alegría, que demuestra que se está contento, satisfecho con la vida. La alegría también es el instante en el cual sientes que, pase lo que pase, estás tranquilo contigo mismo, al grado que se puede caer el mundo y seguirás tan sereno y feliz como si nada hubiera sucedido.

Alegría

Ahora bien, ¿dónde se consigue la alegría? Es evidente que no es un artículo y que no existen tiendas que vendan sentimientos. La alegría hay que cultivarla, buscarla en las cosas que nos apasiona hacer, en las experiencias de cada día y con las personas que amamos. Sin embargo, la alegría también es una elección, un optar por sonreír, por ser feliz, por experimentar la paz interior a pesar de la tormenta.

Otra forma de encontrar la alegría es mediante el trato con Dios, a través de la oración o por medio de la meditación al contactar con tu Ser Interior. Esta continua relación te llevará a experimentar este hermoso sentimiento, a externarlo y compartirlo con el mundo.

Si me preguntas si ¿es nuestro deber buscar la alegría? Te diría que sí, que depende de cada uno, del trabajo interior, de la forma de ver e interpretar la vida el que la encuentres a cada instante. Una vez que aprendas a contactar con ella, elige experimentarla y conservarla siempre.

No tengas miedo a hacer de la alegría parte fundamental de tu existir. Gracias a ella la vida se ve diferente y se disfruta más. Créeme, ¡Vale la pena sonreír y vivir con alegría no matter what!