Las Apps de citas y una chica de 40 y tantos…

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Las Apps de citas y una chica de 40 y tantosEn un mundo inmerso en la tecnología y en retiro voluntario, las aplicaciones de citas se han vuelto una o la opción para conocer gente. Sin duda, hay un universo nuevo por descubrir.

Se dicen una infinidad de cosas y al final, cada quien habla como me la va en la feria.

Opciones muchas, pero si la pregunta del millón es ¿cuál app es la mejor? Yo diría que la que mejor te funcione…

Ahora bien, más allá de hablar individualmente de estas aplicaciones, me gustaría contarte lo que he encontrado en ellas y a las conclusiones que he llegado. ¿Estás list@?

El surtido es muy variado, es un cocktail de diversos ingredientes. Aquí con lo que me he topado…

  • El chavo “honesto” o “cínico” que admite que es casado y afirma que se va a divorciar, lo cual no sucedió. Sin embargo, gracias a él conocí a un grupo de gente muy linda.
  • El que en su perfil dice abiertamente “que no esta buscando sexo casual”, pero que al tercer o cuarto mensaje te lo pide directamente.
  • Con el que después de chatear por un tiempo, sales a tomarte un café, platican por horas y después nunca más vuelves a saber de él.
  • El que en medio de la pandemia te dice (sin conocerlo) que si lo invites a cenar a tu casa o que tú vayas a la de él. “Pero si no me conoces”, dije yo. “¿Qué tal que soy una loca?” Resultado: No volvió a escribir, jaja.
  • El que te empieza a interrogar sobre lo que escribiste en tu perfil. Luego intercambias el número de teléfono y que cuando te llama, empieza nuevamente el interrogatorio, al grado que, literal y textual, te sientes como en una entrevista de trabajo: “En tu perfil dice esto (vuelve a repetir), explícamelo porque entenderás que en una relación hay negociables y no negociables”. ¿Es en serio?, vaya que lo fue. Una semana en examen, siempre a la misma hora, hasta que un día dije algo que no le gustó y desapareció (gracias a Dios).
  • El que cuando le preguntas que qué hace en “x” aplicación te contesta sincera y educadamente: “Vivo en unión libre con una chica, me gustan mucho las mujeres, pero también me gustan las Trans, TVs y chicos afeminados pasivos, soy 100% activo, soy discreto con ello, espero no molestar con mi comentario”. ¿Molestar? Nop. Juzgar, tampoco. Me sorprendió su honestidad y la agradecí.
  • Los que después de un par de mensajes te piden tu número de teléfono, te preguntan la fecha de cumpleaños, te mandan una lista de cualidades de tu signo zodiacal, dejando hasta el final “son muy cachondos” y te preguntan con cuál te identificas más. ¿Será que quería que le respondiera que con la última? Jaja! No caí. Luego salió con un: “Me encantas y quiero conocerte ya”. ¿Qué no se supone que estamos en retiro voluntario?

Y aún hay más….

  • El que te da su cuenta de Instagram, esperando que tú hagas lo mismo para checar tus fotos. Además te manda su número de celular y también afirma que le encantas. Cuando le escribes para saludarlo y empezar una conversación (se trata de conocernos, ¿no?) termina por pedirte una foto tuya de cuerpo completo, ya que en Instagram no la encontró. Entonces pregunté ingenuamente: ¿Porqué los hombres siempre piden una foto de cuerpo completo? Y la respuesta: “Para evitar salir con mujeres que tienen cara linda pero son unas gordas”. ¡Plup!

Estas son tan solo algunas de las experiencias que me han hecho reflexionar…

Más allá de los que buscan algo casual, sexo, conocer gente o así, lo importante es tener claro lo que queremos y no vendernos a lo que el otro quiere por agradar, por urgencia, por no confiar en que algo mejor llegará.

Personalmente creo que los seres humanos valemos por quienes somos y sí, la envoltura importa, pero yo digo que no al grado de ser despectivo con la gente. “Hay de todo en la viña del señor”, diría mi madre: chavos guapísimos con cero materia gris, así como otros que no son tan agraciados pero que tienen muchos otras cualidades que enamoran.

Si las aplicaciones de citas son o no la opción para encontrar / conocer a la persona correcta no lo sé a ciencia cierta. A veces creo que era mejor cuando tus amigos te presentaban a alguien, aunque también me llevé mis sorpresas. De lo que estoy 100% es que, personalmente, prefiero arrepentirme de haberlo intentado, de jugar un poco con el “me gusta” / “no me gusta”, que pensar en el y “si hubiera”. Quién sabe en una de esas, moviendo el dedo a la izquierda y a la derecha, llegue esa persona… Es una posibilidad.

Y tú… ¿qué piensas al respecto?

La muerte

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La muerteMe preguntaste… ¿Qué es para ti la muerte?
Una palabra fuerte
un sustantivo contundente
un último instante.

La muerte es
un regalo inolvidable
un momento diferente
un suspiro inigualable.

¿Qué es la muerte?
El final de una etapa y el inicio de otra.

La graduación de la vida
el tiempo de decir adiós.

La muerte
una oportunidad de aprendizaje
para admirar, agradecer lo vivido
y darnos cuenta que todo cobra sentido
por difícil que haya sido.

¿Qué es la muerte?
La ocasión para aprender
a convivir de otra manera con quien se fue
sabiendo que vivirá para siempre en nuestro ser.

La muerte
a veces incomprensible,
otras predecible e inflexible,
pero siempre hace posible
el deseo más sublime.

¿Qué es la muerte?
Una separación
que causa dolor,
pero que puede dejar un dulce sabor.

Una lluvia de luz y amor,
una bendición,
un regalo de Dios.

Aceptar

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Aceptar

Aceptar es dejar ir sin sufrir.
Es reconocer amorosamente el lugar en el que estás,
no querer cambiar las cosas y mucho menos controlar.

Aceptar es un verbo que no necesita etiquetas,
es una decisión que nace del corazón
con la mejor intensión.

Aceptar es confiar
que esto también pasará
y algo maravilloso sucederá.

Aceptar es darte cuenta
que estás en el mejor sitio
en el que puedes estar
y comenzar a soñar
que algún día toda cambiará.

Aceptar es abrir la ventana,
inhalar y exhalar
para la mente aclarar
y así algo nuevo poder inventar para avanzar.

Aceptar es habitarte,
quedarte quieto sin interpretaciones buscar
decir un sí al Universo y fluir.

Aceptar es dejarte apapachar
para las fuerzas recobrar
y en su momento nuevamente el vuelo alzar.

Aceptar es agradecer,
tu reflejo en el espejo ver,

sonreír con complicidad
con el alma llena de esperanza
para volver brillar en tu andar.

Reflexiones de cuarentena

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Reflexiones de cuarentenaLo inimaginable sucedió. El mundo se detuvo, los seres humanos tuvieron que parar. Esta vez no supieron qué hacer. Muchos murieron, otros enfermaron, un sin fin de historias se desencadenaron.

“Quédate en casa” se escucha, se lee desde hace ya tres meses. Si te cuidad, me cuidas. Y así cada uno hace (hizo) lo que cree que “le toca”.

Mientras unos se quejaban, otros gozaban, algunos sufrían y hay quienes no se detienen.

De regreso a casa, al hogar, la posibilidad de estar en familia, de compartir, de reír, de sentir, platicar amar, aprender a convivir, regresar a lo básico, reorganizarse, cambiar la rutina, confiar en tu guía interna que te cuida, comenzar de nuevo.

Para otros el hogar, ese lugar en el que pensamos que la paz reina, se convierte en un campo de batalla, un infierno, en el que la violencia se vuelve la protagonista de la historia. El amor pasa a segundo término y el miedo se apoderase los habitantes. Todo se complica y el temor se duplica. Sólo ellos saben lo que vivir así implica y con todo y todo, no hay otro camino más que ser paciente y encontrar soluciones.

Las casas se volvieron oficinas y en ellas personas trabajando intensamente, aprendiendo a combinar el arte de ser padres, maestros y todo un profesional.

Y cómo olvidar a ese grupo de seres humanos que no se pueden quedar en casa y continúan haciendo lo mejor que pueden para salvar vidas y otros más para generar dinero para comer.

Escenarios muchos, un mundo que sufre (sufrió) una pandemia, millones de seres humanos aprendiendo su lección ya sea en casa o en el campo de acción. Porque algo sí es seguro, tu aprendizaje no es el mío y el mío no es el de otros.

¿Cuánto más durará? Es la pregunta del millón. Es cuestión de paciencia, de esperar a que desarrollen la vacuna, de perder el miedo y vivir un día a la vez, siempre con la esperanza de poder ver otro amanecer.

Ser madrina: una bendición

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Ser madrina una bendiciónSi buscamos en “tumba burros”, mejor conocido como diccionario tradicional el significado de la palabra madrina, encontraremos: mujer que presenta o acompaña a una persona en una ceremonia religiosa en la que se recibe un sacramento, como el bautismo o el matrimonio, y que se compromete a cumplir con una serie de funciones religiosas o morales. Dicha definición también aplica para el hombre, padrino.

Si nos referimos al bautismo, los padrinos son los protectores en caso de que a los padres les llegue a pasar algo. Se dice que incluso su función es ser “segundos padres” por lo que ser elegido como tal es una gran responsabilidad y también es tener el honor de contar con el gran cariño y confianza de los padres del bautizado.

Hasta aquí es lo que dicen los libros, pero más allá de ello escribiré de lo personalmente pienso que es el significado de de la palabra madrina y mejor aún lo que he vivido en carne propia.

En la actualidad me da la impresión que la cuestión de elegir los padrinos de bautizo o de primera comunión se ha convertido más en algo social, en cumplir con un elemento para la fiesta. Esto hay llevado a que se pierda el verdadero significado de “ser padrino” o “ser madrina” que para mí, es acompañar al pequeño, no solo el día de la fiesta, sino todos los días de su vida; ser madrina es una bendición.

Será que yo me saqué la lotería con mi madrina, quien a lo largo de 45 años de mi vida ha sido mi compañera, mi cómplice, mi maestra y también una segunda madre, después de que la mía murió. De ahí que para mí sea tan importante en convertirse en padrino.

Y no conforme con el premio mayor, la vida me regaló la oportunidad de ser madrina de dos angelitos. Sí, ya tengo la parejita: niña y niño, la Princesa de 10 y el Peque de 4 años y son lo máximo. Desde que con lágrimas y gran emoción acepté el compromiso, he intentado dar lo mejor de mí y digo intentado porque vaya que he cometido errores (y grandes), sin embargo cada instante que paso con ellos pongo el mil por mil de mi corazón para ser una buena acompañante. Hay que considerar que vivo lejos de ellos, lo que lo hace un poco difícil, pero no imposible. Siempre he creído que uno puede ingeniárselas para hacerse presente y crear lazos de amor cuando verdaderamente así lo deseas. Así que procuro hacerme presente con los chiquitines.

No sé cuál sea tu situación, si tienes el privilegio de ser padrino o no, lo que sí estoy segura es que es que ser madrina es una de las bendiciones más grandes que la vida me ha regalado. Así que antes de dar un sí, piénsalo muy bien y si asumas el compromiso con todo el amor del mundo y lo que él implica, pon manos a la obra para hacer la diferencia en la vida de tus ahijados. Y papás, pongan un poco más de cabeza y corazón cuando elijan a los padrinos.

Por hoy me despido, no sin antes decir: GRACIAS Cami y Josefo, Flaca y Joan.

Reencuentros de cuarentena

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Reencuentros de cuarentenaDespués de casi 4 meses de ausencia, finalmente apareció la musa y aquí estoy de regreso con una historia nueva que contar. 

Resulta que hace una poco más de una semana, 9 días para ser exacta, me metieron literal y textualmente, en un chat de ex-alumnos del CSM.

Mi primera reacción he de confesar que fue de susto, quería salir corriendo y antes de escaparme consulté con uno de mis “Pepe Grillos”, quien sabiamente me dijo: “Leo no te salgas, no tienes nada que perder; es la gente con la que creciste y que te conoce de años. Si quieres solo ten el chat en silencio, pero no te salgas.” “Está bien”, pensé… ¡A fluir se ha dicho!

Y comenzó la aventura. A la mañana siguiente no sabía si reír o llorar de la cantidad de mensajes que había y de ver que el grupo iba en aumento. “Paciencia Marileo, mejor pongámonos a trabajar”, me animé.

Hacia la tarde, cuando me disponía a ponerme al día (al menos había que ver que había antes de huir, ¿no?) Aline, una de mis compañeras tuvo la maravillosa idea de separar los grupos por generaciones. Se abrió así el chat de la Gen 94 y entonces todo cambió. Fue sentirme en casa y en confianza, se ve que mi corazón intuía lo que estaba por venir…

Comenzaron a llover fotos de la infancia, anécdotas. Luego vinieron las actuales con las familias y cada uno compartió lo que ha sido de su vida desde que salió del colegio.

Fue entonces cuando descubrí que quedarme en el chat había sido la mejor decisión de los últimos días. Si bien no soy fan de vivir del pasado, mejor dicho después de la muerte de mi madre he trabajado mucho en aprender a cerrar círculos y no vivir en el ayer, estos días descubrí que juntos podemos crear algo nuevo, en el presente. El gran cariño que nos tenemos ha traspasado las barreras del tiempo y hoy la vida nos brinda la oportunidad de “construir algo juntos”.

Es increíble darte cuenta todo lo que puede suceder en la vida y lo menciono porque leyendo las historias de mis amigos, he pasado por un sin fin de emociones. Ha habido de todo: experiencias lindas, bodas, nacimientos, enfermedades, accidentes, viajes, muertes, niños especiales, encuentros, desencuentros, secuestros, pero al final me he encontrado con seres humanos extraordinarios que han sabido “tomar al toro por los cuernos” y ponerse de pie para continuar viviendo y disfrutando de este viaje llamado vida.

Seguro existen historias, experiencias que no se han compartido, pero incluso esos silencios son ya caricias para el alma.

Más que agradecida por la posibilidad de coincidir, por darme cuenta que no pasa nada cuando abres el baúl de los recuerdos, ilusionada con pesar quizá algún día nos podamos volver a reunir, emocionada por saber, conocer y aprender de mis “compañeritos del cole”, me despido por ahora… Solo recuerden la lección: las segundas oportunidades  o también llamados reencuentros de cuarentena pueden ser una bendición.

Hombre y mujer complemento por naturaleza

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Hombre y mujer complemento por naturaleza¿En qué momento comenzamos a pelar? ¿Hace cuánto tiempo que nos olvidamos que tanto hombre como mujeres tenemos energía femenina y masculina? ¿A partir de cuándo la mujer quiso ponerse al tú por tú con el hombre? ¿Cuándo decidió el hombre pasar por encima de ellas?

Pienso y pienso, siento e intento entender un poco de lo que está sucediendo en el mundo, en mí México. ¿Dónde quedó el amor entre los seres humanos? ¿Y el respeto? Ese respeto de la mujer hacia el hombre, la admiración de sus cualidades, esas que son tan de ellos: la fuerza física, su papel natural de cazador, el admirar, cuidar y proteger a su chica. Y el respeto de él hacia ella, el agradecimiento por dar vida, el contemplarla y dejarse maravillar por sus cualidades femeninas y delicadas, tan de ellas. ¿Dónde quedó esa aceptación de que somos únicos e irrepetibles, complementos por naturaleza, energía femenina y masculina en equilibrio?

¿A partir de cuándo se le ocurre a él la idea de demandarla a ella y pedirle que lo mantenga? ¿Qué te hace pensar que puedes dejar a tus hijos por irte corriendo tras algo que dices es amor? ¿En qué cabeza cabe que un hombre golpeé a una mujer o que sea ella quien lo agreda a él?

¿Dónde está el amor? ¿Cuándo nos olvidamos quienes somos en realidad? Hombre y mujeres. Seres humanos, distintos unos de otros, con los mismos derechos sí, pero también con las mismas obligaciones. Tan responsable tú como yo de lo que somos, lo que decimos, lo que hacemos.

Papá, mamá, tú que tienes la bendición de formar a tus hijos, recuérdales esto: hombres y mujeres somos humanos, únicos e irrepetibles, no los eches a pelear. Respeto, tolerancia, responsabilidad, amor. Tú ejemplo la mejor manera de enseñar la lección.

Y tú que no tienes hijos, se un guía para los niños, para quienes te rodean. Tú, yo, cada uno de nosotros enseñamos al mundo cómo queremos que nos traten, somos ejemplo en todo momento.

No critico, no juzgo, no entiendo, solo cuestiono, sueño y tengo fe en que podamos construir un mundo mejor en el que hombres y mujeres nos podamos encontrar; que nos podamos mirar a los ojos sin interpretarlo como violencia; que seamos capaces de respetarnos, de no dañarnos, de amarnos por el simple hecho de ser seres humanos; un mundo en el que cada uno se haga responsable de lo que le toca y que se de la oportunidad de ser empático con el que tiene junto.

Que llueva luz, amor, entendimiento.

Mi isla de la fantasía

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Mi Isla de la Fantasía“La Isla de la Fantasía”, así se titulaba de una serie de televisión norteamericana muy famosa en los años ochentas, un sitio donde la gente iba a hacer realidad sus “sueños”. Sorprendentemente, hace un par de meses tuve el privilegio de conocer un lugar así, al que denominé Mi Isla de la Fantasía.

Pero, ¿qué tenía de especial? Para mí todo.

Empezaré por contarte, que llegué ahí sin esperarlo y sin pensarlo. Fue como un regalo que la vida me dio, un premio quizá por algo bueno que hice, un apapacho al corazón para recordarme que los sueños sí se convierten en realidad.

La isla es hermosa, pequeña, con un cielo azul increíble. La luz que hay en ese sito es muy particular, clara, brillante, angelical. Todo te queda cerca: el supermercado, la escuela, la heladería, sitios deliciosos donde comer, la playa, el mar. ¡Ay el mar! Poder madrugar para llegar a tu cita con el amanecer, comenzar tu día agradeciendo por esa bendición. Tener la fortuna de tomarte tu café mañanero en compañía de una amiga disfrutando del sonido de las olas y admirando un cuadro real de océano. ¡No tiene precio!

Eso sin dejar de mencionar la maravilla de contactar y conocer gente hermosa, cariñosa, que me abrieron las puertas de su casa. Consentimiento total, sin muchos motivos para extrañar mi hogar, sintiéndome 100% en familia.

Y qué decir de lo divertido que resulta ir al parque, subirte en un columpio, sentarte y ver a los niños jugar. Enseñar a un pequeño a volar un dron, mientras tú estás aprendiendo a hacerlo.

Dejarte guiar y confiar en las indicaciones que un chico de 4 años te da para llegar de un lado al otro.

Las noches de largas pláticas acompañadas de un delicioso helado. La oportunidad de observar la luna llena a la orilla del mar.

Poder realizar tu trabajo y tomarte un tiempo para compartirlo con los niños. ¡Bendita energía y forma de ver la vida de los chiquitines!

Animarte a hacer cosas por primera vez como jugar y alimentar a una gatita, aún sabiendo que eres alérgica. Intentar jugar X-Box y claro quedarte intentando y desesperando a tu pequeño maestro.

Alzar los ojos al cielo y sorprendente con los colores del atardecer a veces anaranjados, otras rosados, en algunas ocaciones en tonos lilas y morados…

Salir de casa y a unos metros encontrarte con un enorme árbol de Navidad, hermosamente iluminado y gozar como niño con luces en las casas. Escuchar a los pequeños cantando villancicos.

Andar por la vida sin maquillaje con ropa relajada. Degustar un rico tinto acompañado de una exquisita cena; un atardecer viendo barcos; irnos a dormir al mismo tiempo, agotados, pero felices.

Así se fueron los días en Mi Isla de la Fantasía. Aproveché cada instante al máximo, disfruté de las pequeñas cosas de la vida, de la simplicidad, la amorosa compañía, agradecí la oportunidad.

Tu “Isla o Lugar de Fantasía” también existe, incluso puedes hacer del sitio en el que estás un espacio especial, solo necesitar creerlo desde el fondo de tu corazón para crearlo.

¡Hasta la próxima!

Carta a mi ahijada

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Carta a mi ahijada

Era marzo del 2009 la primera vez que recuerdo haber hablado de ti con tu mamá. Nos veo sentadas en la sala de Marbella, platicando y dispuestas a rezar para que Dios nos hiciera el milagro para que llegaras a este mundo.

Confieso que estábamos en eso, cuando se me ocurrió fantasear con que sería maravilloso que además de ser niña me convirtiera yo en tu madrina. Obviamente no dije nada, era prácticamente imposible que me eligieran, tomando en cuenta que tienes tías más cercanas que yo. Así que preferí enfocarme solamente a pedirle mucho a papá Dios y a la Virgen de Guadalupe (a quien iremos a visitar algún día juntas) para que nacieras.

Dos meses después ocurrió el primero de los milagros: ¡Ya crecías en la pancita de mamá! Ahora tocaba esperar, como ocurre siempre antes de que un gran sueño se haga realidad, para saber si eras esa nena que tanto anhelábamos.

El 26 de agosto de ese año que supe que te llamarías Mariana y que además tendría el privilegio de convertirme en tu madrina. No cabía en mí de la felicidad. Contaba los días para conocerte.

Llegaste al mundo aquel 4 de febrero del 2010 y revolucionaste la vida de toda la familia. Recuerdo ese día como si fuera ayer. ¡Qué emoción verte por primera vez aunque fuera por foto!

Ahora han pasado ya 10 años. ¡Increíble! No hay día que no de gracias a la Vida por tenerte entre nosotros.

Mi Muñeca linda, gracias por ser tan cariñosa, por esa sonrisa que ilumina los días grises, por pintar de colores mi mundo y el de los que te rodean. Gracias también por ser un ejemplo de fortaleza y por ser la mejor prueba de que los milagros existen cuando los pides desde el fondo del corazón y confías.

Deseo que tu vida esté llena siempre de felicidad, que lluevan bendiciones y que todos tus sueños se conviertan en realidad. Si las cosas no llegan a salir según lo esperado, recuerda siempre mirar al cielo, pedir ayuda y que muestren el camino a seguir.

¡Un feliz cumpleaños Titi! Disfruta de este día y tu vida como solo tú sabes hacerlo.

Te adora, la Madrina

 

Y a ti querido lector, quiero dejarte una pequeña reflexión.

Si bien hay parentescos que son consanguíneos, las relaciones se crean en el día a día, a base de detalles, de estar presentes. Las distancias físicas pueden ser enormes o no, pero cuando alimentas las relaciones desde el amor todo es posible. Está en ti construirlas o destruirlas. No esperes a que alguien más te haga la tarea.

¡Hasta la próxima!

Silencio

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Silencio

Una sencilla palabra a veces difícil de practicar, otras un espacio para inventar.

Silencio no se oye nada, pero dice todo.

Silencio no siempre significa olvido.

Silencio, escucho tu latido y todo tiene sentido.

Silencio: un espacio interpretativo para sentirte vivo o querer morirte de un tiro; un castigo sin testigo; un regalo para el alma; un tiempo que el corazón ocupa para organizar sus sentidos.

Silencio por un lado genera angustia, por otro a la paz invita.

Silencio: un reencuentro contigo, conmigo, un elemento esencial para construir un nosotros.

Para aprender a estar con uno mismo nada mejor que el silencio.

Es vital para atender tu intuición y animarte a seguirla; para recargar el motor y continuar viviendo con amor.

Silencio: un campo fértil para sembrar tus más grandes sueños; una zona de respecto que el ser humano necesita para amarse por completo.

Silencio: no siempre me gusta, pero tus razones respeto.

Silencio: el arte de aprender a escuchar, sin juzgar.

Silencio mi compañero ideal cuando camino y escribo.

Silencio, me siento y conecto, te pienso y te siento, así sin ruido, juntos tu latido y el mío se hacen compañía en silencio.