Archivos Mensuales: noviembre 2018

Goza de tus viejos

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Goza de tus viejosConforme pasa el tiempo me doy cuenta que nadie nos enseña a envejecer. Pareciera que creemos que seremos eternos y no nos preparamos para cuando llegan los años. Así como no tomamos precauciones en ello, nunca hacemos consciencia de que los años también pasan y pesan en nuestros padres. Es como si diéramos por hecho que nuestro Superman y nuestra Mujer Maravilla siempre serán así, pero no.

Con el tiempo y a veces también con la ayuda del descuido y una que otra enfermedad su salud se va deteriorando, se mueven más lento, quizá pierden las ganas por hacer tal o cual cosa, en fin.

Mientras ellos transitan por eso, a nosotros los hijos parece que la paciencia se nos acabara, queremos que hagan las cosas rápido, como a nosotros nos gusta, les gritamos cuando se equivocan y ni qué decir cuando de salud se trata y se descuidan porque la cosa se pone peor. ¡Qué fuerte que nos comportemos así, que olvidemos lo que ellos nos han cuidado, que no se nos ocurra pensar en cómo se sienten! Qué duro que perdamos la oportunidad de disfrutar el tiempo a su lado por estar discutiendo o por estarlos “regañando” por todo. ¿Qué más da si cambian una cosa de su lugar o si en vez de comerse una ensalada optan por unos tacos?

Pensamos que nuestros viejos serán eternos y no. Quizá yo miro las cosas con una perspectiva muy diferente porque mamá murió cuando yo tenía 19. Ojalá por aquellos años hubiera tenido la experiencia y la consciencia que solo los años te dan, porque hubiera peleado y gritado menos y disfrutado más. Sería maravilloso poder ver hoy a papá a los ojos, abrazarlo y recargarme en su panza para ver un partido de las Chivas.

Por suerte, tengo muy cerca a mi madrina y segunda madre, que me brinda la oportunidad de practicar esto de la paciencia; con quien procuro disfrutar al máximo el tiempo que estamos juntas; por quien me preocupo y me ocupo; a quien trato de cuidar y de hacerle la vida más fácil apoyándola cuando lo necesita.

Si tú hoy tienes el privilegio de tener a tus padres con vida, no pierdas el tiempo en tonterías, mejor ocúpalo en agradecer el que aún están contigo y crea y goza momentos inolvidables a su lado. No los juzgues por lo que hicieron o por lo que dejaron de hacer, por lo que dijeron o callaron. Con amor y perdón siempre lograremos mejores relaciones.

Recuerda: “En vida hermano, en vida. Mañana puede ser demasiado tarde”.

La tanatología: una herramienta para la vida

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La-tanatología--una-herramienta-de-vidaAsí como el cambio es una constante en la vida, las pérdidas forman parte de ella. Existen diferentes tipos, pueden ir desde de algo material como una casa hasta la pérdida de un ser querido o una mascota. También podemos hablar de la pérdida de un trabajo, una relación, de una cantidad de dinero, etc.

Cualquiera que sea el caso, perder duele e implica ser y hacer algo para transitar por esa etapa. Para ello existen diferentes terapias que pueden ayudarte. En este caso, te voy a hablar de la tanatología, una herramienta que ha hecho la diferencia en mi vida y que ha sido mi fiel compañera desde hace un poco más de un año.

“Tanatología viene de Thanatos = muerte y Logo = tratado, pero no es eso nada más” como lo explica Gaby Pérez Islas en su libro Cómo curar un corazón roto: “ la tanatología nos habla de la vida, de vivirla con intensidad y, sobre todo, con esa motivación de que cada día puede ser el último.”

Ahora bien, toda “pérdida sin importar lo que haya sido, te llevará a vivir un duelo”, un proceso que se atraviesa en cinco etapas y que dura aproximadamente un año (no conseguí descuento, por el contrario en mi caso hubo un aumento), pero no voy a profundizar en ello. Mas bien, la idea es contarte cómo la tanatología me ha ayudado a reconstruir mi vida tras la muerte de mi padre, una doble traición, la pérdida de confianza en mí misma y la cereza del pastel: el fallecimiento de mi amiga Cris.

Ha sido gracias a que me di la oportunidad de trabajar con mis emociones, de vivir cada instante como se presenta, a aceptar que las cosas son como son, aprender que solo es por ahora, a estar dispuesta a enfrentar a mis demonios, a confiar y dejarme guiar por una mujer extraordinaria y tanatóloga, que hoy sigo aquí, con la cara en alto y llena de sueños e ilusiones por realizar. Seguramente si le preguntan a ella, les dirá que es gracias a mi voluntad que lo he logrado, así que mejor lo dejamos en que ha sido un trabajo en equipo.

La tanatología me hizo entender que lo único que tenemos seguro es la muerte, que hay cosas que pasan porque sí, que no hay nada más soberbio que pensar por tu culpa alguien murió o que si lo hubieras hecho diferente esa persona aún viviría (¡Ay!, cómo me cimbró cuando Gaby me lo dijo en nuestro primer encuentro).

Sin duda, una de las lecciones más inspiradoras de estos meses ha sido entender que el mejor homenaje que les puedo rendir a mis padres es siendo feliz y recordarlos con todo el amor mundo, porque el amor nunca muere.

Son más las cosas que he aprendido y las que me han traído hasta aquí, pero va siendo hora de despedirme, no sin antes invitarte a vivir tu vida responsablemente, a disfrutar el aquí y el ahora y si acabas de sufrir una pérdida o está por llegar (en el caso de los enfermos terminales) te sugiero que hagas de la tanatología tu amiga, que aceptes las bondades de esta herramienta y sobretodo que te regales la oportunidad de convertirte en la mejor versión de ti mismo.

Finalmente, querida Gaby gracias por ser mi guía en este viaje de sanación, por ser luz e inspiración y por brindarme tu amistad. Este mundo necesita más seres humanos como tú.

Y para ti que estás viviendo un duelo te comparto los medios por los que puedes contactar a Gaby Pérez Islas y desde ya te agradezco el que los compartas con quien lo necesite:
Facebook @gabytanatologa
Twitter: @gabytanatologa
YouTube: Gaby Pérez Tanatóloga
Instagram: @gabytanatologa

Responsabilidad, compañera de viaje

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Responsabilidad-compañera-de-viajeUna de las grandes lecciones que aprendemos desde la infancia es la llamada responsabilidad, esa capacidad que desarrollamos para responder antes algo, ese saber asumir las consecuencias de nuestros actos, de nuestras decisiones.

Habrá quienes me dirán: “Leonor, yo soy muy responsable, no daño a nadie, cumplo con mis “obligaciones”, cuido bien a mi familia, etc.”

Y sí, no hay duda de ello, sin embargo hoy me gustaría que pensáramos en la responsabilidad de otra forma, que nos hiciéramos conscientes de las bendiciones que practicar esta virtud nos regala.

Aquí unos ejemplos a ver qué te parecen:

  1. Ser responsables de nuestra salud nos permite escuchar a nuestro cuerpo, asumir que algo no anda bien y buscarle solución.
  2. Cuando actuamos responsablemente con las emociones es porque nos conocemos, porque trabajamos con ellas para identificarlas, vivirla y trasmitirlas sin dañarnos ni dañar a otros.
  3. Asumir tu responsabilidad ante los problemas es la mejor manera de divorciarte de la culpa y vivir en libertad, haciéndote cargo de ti, de la situación que causó una decisión. Es despedirte de la víctima y tomar las riendas de tu vida.
  4. La responsabilidad te regala la oportunidad de rediseñarte, de aprender, de ver la vida desde otra perspectiva y disfrutar del aquí y el ahora.

Dicho (escrito) esto… ¿Vale la pena hacer de la responsabilidad una aliada y compañera de viaje, no crees? Escríbeme y cuéntame qué piensas.

¡Hasta la próxima!

 

El cierre de un ciclo llamado Teletón

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El cierre de un cicloLos que me conocen saben que desde antes que se llevara a cabo la primera emisión de Teletón México en 1997, me enamoré del proyecto y me comprometí con lo que en aquel tiempo aún era un sueño por realizar.

En mi caso, la historia comenzó el día que visitaron la universidad para reclutar voluntarios, jóvenes que quisieran sumarse a la causa. No tuve la menor duda de que quería formar parte de ello, deseaba hacerlo, aunque para ganarme mi lugar, tuviera que madrugar en fin de semana para asistir durante 10 sábados a diversas sesiones, cuya finalidad era sensibilizarnos. Desde entonces me hice la promesa que siempre apoyaría de una u otra manera al Teletón.

Aquel año lo hice como voluntaria en un helado sábado 6 de diciembre en el Estadio Azteca. Posteriormente y gracias a mi profesión como comunicadora, logré entrar a la producción del evento, aportar y desarrollarme en diferentes áreas. Al ir conociendo más sobre lo que sucede detrás de cámaras para llevar a cabo el Teletón, descubrí que existía un equipo de personas que se dedicaban a escribir el contenido del programa. Entonces mi sueño se convirtió en ganarme mi lugar dentro de ese equipo y… ¿qué crees? ¡Lo logré!

Toda una experiencia, algunos viajes, otras culturas, un idioma que variaba, cada año un nuevo reto, un rediseñarnos para seguir la línea editorial. ¡Cuánto lo disfruté! Y sí a veces también lo sufrí, pero al final quedó el buen sabor de la meta alcanzada.

Así fue durante 15 años, sin embargo, todo tiene un principio y un final.

Este año se cierra el capítulo llamado Teletón como miembro del equipo de contenidos. Una etapa en la que conocí gente extraordinaria, hice entrañables amigos, aprendí mucho y a la que le estaré eternamente agradecida. Un ciclo maravilloso que me hizo crecer no solo profesionalmente sino también personal y humanamente hablando.

Como dice el dicho: “No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla”, es hora de abrir paso a las nuevas generaciones de escritores, entregarles la estafeta como indudablemente lo hicimos en el Teletón de marzo pasado. Otra de las muchas lecciones “teletoneras”: aprender a soltar, seguir adelante sin querer controlar.

Un ciclo se cierra, pero me (nos) abre la posibilidad de seguir sumando a esta noble causa desde otro lugar, eso sí, siempre sumando.

Gracias Teletón por todo y por tanto. A todos y cada uno de los integrantes del equipo de contenidos: Gracias, gracias, gracias.

Con estas líneas es como me despido de una de las etapas más lindas profesionalmente hablando de mi vida, agradecida, feliz, realizada, consciente de que todo ocurre por y para algo, con los pies en la tierra, la mirada al cielo y con los brazos abiertos para dejar que la vida vuela a sorprenderme y seguir realizando sueños. Y tú… ¿Cómo cierras ciclos?