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Acerca de leordonez

En plenitud, llena de juventud, alegre, en paz, sincera y audaz, mujer moldeable. Eternamente enamorada. Mujer libre, sonriente, valiente, noble, comprometida. Soñadora incansable, creativa, escribiendo las páginas del libro de mi vida.

Hombre y mujer complemento por naturaleza

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Hombre y mujer complemento por naturaleza¿En qué momento comenzamos a pelar? ¿Hace cuánto tiempo que nos olvidamos que tanto hombre como mujeres tenemos energía femenina y masculina? ¿A partir de cuándo la mujer quiso ponerse al tú por tú con el hombre? ¿Cuándo decidió el hombre pasar por encima de ellas?

Pienso y pienso, siento e intento entender un poco de lo que está sucediendo en el mundo, en mí México. ¿Dónde quedó el amor entre los seres humanos? ¿Y el respeto? Ese respeto de la mujer hacia el hombre, la admiración de sus cualidades, esas que son tan de ellos: la fuerza física, su papel natural de cazador, el admirar, cuidar y proteger a su chica. Y el respeto de él hacia ella, el agradecimiento por dar vida, el contemplarla y dejarse maravillar por sus cualidades femeninas y delicadas, tan de ellas. ¿Dónde quedó esa aceptación de que somos únicos e irrepetibles, complementos por naturaleza, energía femenina y masculina en equilibrio?

¿A partir de cuándo se le ocurre a él la idea de demandarla a ella y pedirle que lo mantenga? ¿Qué te hace pensar que puedes dejar a tus hijos por irte corriendo tras algo que dices es amor? ¿En qué cabeza cabe que un hombre golpeé a una mujer o que sea ella quien lo agreda a él?

¿Dónde está el amor? ¿Cuándo nos olvidamos quienes somos en realidad? Hombre y mujeres. Seres humanos, distintos unos de otros, con los mismos derechos sí, pero también con las mismas obligaciones. Tan responsable tú como yo de lo que somos, lo que decimos, lo que hacemos.

Papá, mamá, tú que tienes la bendición de formar a tus hijos, recuérdales esto: hombres y mujeres somos humanos, únicos e irrepetibles, no los eches a pelear. Respeto, tolerancia, responsabilidad, amor. Tú ejemplo la mejor manera de enseñar la lección.

Y tú que no tienes hijos, se un guía para los niños, para quienes te rodean. Tú, yo, cada uno de nosotros enseñamos al mundo cómo queremos que nos traten, somos ejemplo en todo momento.

No critico, no juzgo, no entiendo, solo cuestiono, sueño y tengo fe en que podamos construir un mundo mejor en el que hombres y mujeres nos podamos encontrar; que nos podamos mirar a los ojos sin interpretarlo como violencia; que seamos capaces de respetarnos, de no dañarnos, de amarnos por el simple hecho de ser seres humanos; un mundo en el que cada uno se haga responsable de lo que le toca y que se de la oportunidad de ser empático con el que tiene junto.

Que llueva luz, amor, entendimiento.

Mi isla de la fantasía

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Mi Isla de la Fantasía“La Isla de la Fantasía”, así se titulaba de una serie de televisión norteamericana muy famosa en los años ochentas, un sitio donde la gente iba a hacer realidad sus “sueños”. Sorprendentemente, hace un par de meses tuve el privilegio de conocer un lugar así, al que denominé Mi Isla de la Fantasía.

Pero, ¿qué tenía de especial? Para mí todo.

Empezaré por contarte, que llegué ahí sin esperarlo y sin pensarlo. Fue como un regalo que la vida me dio, un premio quizá por algo bueno que hice, un apapacho al corazón para recordarme que los sueños sí se convierten en realidad.

La isla es hermosa, pequeña, con un cielo azul increíble. La luz que hay en ese sito es muy particular, clara, brillante, angelical. Todo te queda cerca: el supermercado, la escuela, la heladería, sitios deliciosos donde comer, la playa, el mar. ¡Ay el mar! Poder madrugar para llegar a tu cita con el amanecer, comenzar tu día agradeciendo por esa bendición. Tener la fortuna de tomarte tu café mañanero en compañía de una amiga disfrutando del sonido de las olas y admirando un cuadro real de océano. ¡No tiene precio!

Eso sin dejar de mencionar la maravilla de contactar y conocer gente hermosa, cariñosa, que me abrieron las puertas de su casa. Consentimiento total, sin muchos motivos para extrañar mi hogar, sintiéndome 100% en familia.

Y qué decir de lo divertido que resulta ir al parque, subirte en un columpio, sentarte y ver a los niños jugar. Enseñar a un pequeño a volar un dron, mientras tú estás aprendiendo a hacerlo.

Dejarte guiar y confiar en las indicaciones que un chico de 4 años te da para llegar de un lado al otro.

Las noches de largas pláticas acompañadas de un delicioso helado. La oportunidad de observar la luna llena a la orilla del mar.

Poder realizar tu trabajo y tomarte un tiempo para compartirlo con los niños. ¡Bendita energía y forma de ver la vida de los chiquitines!

Animarte a hacer cosas por primera vez como jugar y alimentar a una gatita, aún sabiendo que eres alérgica. Intentar jugar X-Box y claro quedarte intentando y desesperando a tu pequeño maestro.

Alzar los ojos al cielo y sorprendente con los colores del atardecer a veces anaranjados, otras rosados, en algunas ocaciones en tonos lilas y morados…

Salir de casa y a unos metros encontrarte con un enorme árbol de Navidad, hermosamente iluminado y gozar como niño con luces en las casas. Escuchar a los pequeños cantando villancicos.

Andar por la vida sin maquillaje con ropa relajada. Degustar un rico tinto acompañado de una exquisita cena; un atardecer viendo barcos; irnos a dormir al mismo tiempo, agotados, pero felices.

Así se fueron los días en Mi Isla de la Fantasía. Aproveché cada instante al máximo, disfruté de las pequeñas cosas de la vida, de la simplicidad, la amorosa compañía, agradecí la oportunidad.

Tu “Isla o Lugar de Fantasía” también existe, incluso puedes hacer del sitio en el que estás un espacio especial, solo necesitar creerlo desde el fondo de tu corazón para crearlo.

¡Hasta la próxima!

Carta a mi ahijada

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Carta a mi ahijada

Era marzo del 2009 la primera vez que recuerdo haber hablado de ti con tu mamá. Nos veo sentadas en la sala de Marbella, platicando y dispuestas a rezar para que Dios nos hiciera el milagro para que llegaras a este mundo.

Confieso que estábamos en eso, cuando se me ocurrió fantasear con que sería maravilloso que además de ser niña me convirtiera yo en tu madrina. Obviamente no dije nada, era prácticamente imposible que me eligieran, tomando en cuenta que tienes tías más cercanas que yo. Así que preferí enfocarme solamente a pedirle mucho a papá Dios y a la Virgen de Guadalupe (a quien iremos a visitar algún día juntas) para que nacieras.

Dos meses después ocurrió el primero de los milagros: ¡Ya crecías en la pancita de mamá! Ahora tocaba esperar, como ocurre siempre antes de que un gran sueño se haga realidad, para saber si eras esa nena que tanto anhelábamos.

El 26 de agosto de ese año que supe que te llamarías Mariana y que además tendría el privilegio de convertirme en tu madrina. No cabía en mí de la felicidad. Contaba los días para conocerte.

Llegaste al mundo aquel 4 de febrero del 2010 y revolucionaste la vida de toda la familia. Recuerdo ese día como si fuera ayer. ¡Qué emoción verte por primera vez aunque fuera por foto!

Ahora han pasado ya 10 años. ¡Increíble! No hay día que no de gracias a la Vida por tenerte entre nosotros.

Mi Muñeca linda, gracias por ser tan cariñosa, por esa sonrisa que ilumina los días grises, por pintar de colores mi mundo y el de los que te rodean. Gracias también por ser un ejemplo de fortaleza y por ser la mejor prueba de que los milagros existen cuando los pides desde el fondo del corazón y confías.

Deseo que tu vida esté llena siempre de felicidad, que lluevan bendiciones y que todos tus sueños se conviertan en realidad. Si las cosas no llegan a salir según lo esperado, recuerda siempre mirar al cielo, pedir ayuda y que muestren el camino a seguir.

¡Un feliz cumpleaños Titi! Disfruta de este día y tu vida como solo tú sabes hacerlo.

Te adora, la Madrina

 

Y a ti querido lector, quiero dejarte una pequeña reflexión.

Si bien hay parentescos que son consanguíneos, las relaciones se crean en el día a día, a base de detalles, de estar presentes. Las distancias físicas pueden ser enormes o no, pero cuando alimentas las relaciones desde el amor todo es posible. Está en ti construirlas o destruirlas. No esperes a que alguien más te haga la tarea.

¡Hasta la próxima!

Silencio

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Silencio

Una sencilla palabra a veces difícil de practicar, otras un espacio para inventar.

Silencio no se oye nada, pero dice todo.

Silencio no siempre significa olvido.

Silencio, escucho tu latido y todo tiene sentido.

Silencio: un espacio interpretativo para sentirte vivo o querer morirte de un tiro; un castigo sin testigo; un regalo para el alma; un tiempo que el corazón ocupa para organizar sus sentidos.

Silencio por un lado genera angustia, por otro a la paz invita.

Silencio: un reencuentro contigo, conmigo, un elemento esencial para construir un nosotros.

Para aprender a estar con uno mismo nada mejor que el silencio.

Es vital para atender tu intuición y animarte a seguirla; para recargar el motor y continuar viviendo con amor.

Silencio: un campo fértil para sembrar tus más grandes sueños; una zona de respecto que el ser humano necesita para amarse por completo.

Silencio: no siempre me gusta, pero tus razones respeto.

Silencio: el arte de aprender a escuchar, sin juzgar.

Silencio mi compañero ideal cuando camino y escribo.

Silencio, me siento y conecto, te pienso y te siento, así sin ruido, juntos tu latido y el mío se hacen compañía en silencio.

Levántate el castigo

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Levántate el castigo

Cuando nos equivocamos, cuando cometemos algún error grande, creemos que el mundo entero nos señalará y nos juzgará, sin embargo muchas veces (la mayoría de ellas, me atrevería a decir) ocurre todo lo contrario.

Las personas que están cerca, lo entienden, nos apoyan y muchas veces incluso se olvidan de lo sucedido. Sin embargo hay alguien que parece no olvidarlo…

¿Quién se convierte entonces en nuestro más grande juez? ¿Dios? ¡No! Él también nos ha perdonado. Somos nosotros mismos los que nos juzgamos y nos hacemos daño por un error ocurrido en el pasado.

Por si fuera poco, consciente o inconscientemente, además de jueces nos convertimos en nuestros verdugos imponiéndonos fuertes castigos, que nos lastiman, no nos dejan ser felices y que, por si fuera poco, nos anclan al pasado, impidiéndonos avanzar.

Es increíble cómo podemos ser compasivos y empáticos con otras personas, pero incapaces de serlo con nosotros mismos.

¿Qué ganamos con eso? ¡Nada! Solo lastimarnos. ¿Qué sucedería si hacemos las paces con nosotros mismos y nos levantamos el castigo? ¡Mucho! Recordaríamos que la vida es bella, que lo que pasó, ya es historia. Entonces podríamos disfrutar de lo que cada día tiene para nosotros, estaríamos abiertos a nuevas experiencias, a recibir las bendiciones y milagros que hay esperando por nosotros. Se lee fácil y lo es.

Solo requieres tomar la decisión y levantarte el castigo que tú mismo te has puesto. ¿Qué esperas? Yo creería que ya pagaste lo suficiente (si es que algo había que pagar), llegó el momento de abrir tus alas, volar y gozar el viaje.

Ya me contarás cómo se siente.

¡Hasta la próxima!

El 2020 y tus propósitos

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El 2020 y tus propsitos

En un abrir y cerrar de ojos han pasado 3 meses desde mi última publicación, pero aquí estoy de nuevo para compartir contigo un poquito de eso que llamamos la vida.

Estamos estrenando año, el 2020 ya está aquí.  Renovados, comenzando la década con una gran sonrisa y no sé cuántos propósitos y sueños por realizar.

Y es justo en relación al tema de los propósitos que llega la primera gran lección y/o recordatorio: #UnaCosaALaVez No pretendas hacer TODO a partir del lunes, porque créeme que te volverás loco y abortarás la misión a la primera de cambios. Es mejor ir poco a poco.

Tienes 353 días por delante, así que hoy puedes iniciar escribiendo, mañana regresas a la zumba, al día siguiente con otro. Poco a poco irás entrando en una rutina que te permita disfrutar del viaje. No trates de llenar tu día con mil actividades, haciéndolas por hacerla. Tómate tu tiempo y goza haciendo “eso” que declaraste que quieres lograr. Recuerda siempre el porqué es importante para ti, de esa manera el ánimo no decaerá e irás tomando el ritmo. Al menos a mí así ha funcionado.

¡Ah! Y también ten presente que si el camino elegido no te está llevando a tu objetivo, se vale cambiar de ruta. El chiste es hacer el trayecto entretenido, versátil, inspirador.

Hasta aquí por ahora. Te dejo una lluvia de buenos deseos y nos leemos el próximo lunes. ¡Feliz y amoroso 2❤️2❤️!

Joker / Guasón a través de mis ojos

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Joker-Guason a traves de mis ojos

Me habían llegado varios comentarios de la película Joker. No la veas, es muy violeta, no te va a gustar, es intimidante, vale la pena verla, enfócate en la salud mental, en fin. Escuché tanto, que me dio curiosidad vivir la experiencia y crearme mi propia opinión, eso sí, habiéndome prometido a mí misma que si en algún momento no aguantaba más, me saldría del cine. He aquí mis conclusiones.

Empezaré diciendo que Arthur Fleck (Guasón) solo hacía lo mejor que podía con lo que tenía, con lo que había aprendido. Al comienzo de la película somos testigos de cómo el joven es agredido y golpeado brutalmente. Es a raíz de eso que un “amigo” le regala una pistola para que se defienda y es justo lo que hace. El primer asesinato que comete es en defensa propia, para poner un límite a 3 chicos que comenzaron a atacarlo porque no podía parar de reír. De ahí en adelante comete varios asesinatos más, los cuales están justificados desde su percepción. El terminaba con la gente que le había fallado, que se había burlado de él, que lo había lastimado, que lo había puesto en ridículo.

Si te detienes a observar su manera de pensar, de una u otra forma y aún dentro de su locura, era perfectamente lógica y de acuerdo a cómo había aprendido desde muy pequeño.

¡Ojo que con eso no estoy diciendo que está bien lo que hizo! Esa ya es harina de otro costal.

Solo quiero que nos demos cuenta que somos el resultado de lo aprendido. Arthur fue un niño agredido de todas las formas posibles desde muy pequeño y no hubo nadie que se ocupara de su salud mental. Por consiguiente no sabía cómo hacerlo, hasta encontró una manera de poner límites y eso era lo que hacía.

Por otro lado, hablando de la violencia que se había desatado en ciudad Gótica, no es más que los habitantes gritando y exigiendo que sus gobernantes no pasaran por encima de ellos. Quizá el camino no era el correcto porque sabemos que violencia genera más violencia. Sin embargo y desde mi muy particular punto de vista, esta situación así como los problemas de salud mental públicos, me parecen una llamada de atención, un grito desesperado a la reflexión. ¿Qué están dejando de hacer las autoridades que su gente se está manifestando? ¿En qué no están cumpliendo con lo que “prometieron”? ¿Qué atención se les da a la personas que padecen de salud mental? ¿Qué tan irresponsables son los padres de familia que no se ocupan de la salud mental de sus hijos? ¿Qué tan ciegos son en la familia que no ven y no aceptan lo que sucede en casa?

Es bien fácil quejarnos de lo que sucede afuera y echarle la culpa a los demás (a papá gobierno), pero ¿porqué no empezamos a ver hacia adentro, en nuestras familias? Los seres humanos corremos al médico si nos sentimos mal del estómago, si nos da una gripa, etc., pero porqué no hacemos lo mismo cuando comenzamos a darnos cuenta que estamos más ansiosos de lo “normal” o que actuamos violentamente o que estamos siendo obsesivos. ¿Porqué entonces no vamos al psicólogo o al psiquiatra? “¡Qué van a decir de mí!”, piensan muchos. “No estoy loca”, dirán otros. “Yo no necesito ayuda”, he escuchado varias veces. Y es entonces cuando comienzan los problemas, ya que al no atendernos esos desajustes van creciendo y creciendo hasta que el mal manejo de nuestras emociones termina por convertirse en una conflicto de salud mental en toda la extensión de la palabra.

Más allá de ponerlos locos y hablar por hablar, me gustaría hacer un llamado a los padres jóvenes que parecen haberse olvidado que los hijos son en reflejo de lo que aprenden en casa. ¿Cómo estás siendo como papá? ¿Qué ejemplo les estás dando a tus hijos? Porque les puedes decir mil veces que fumar es malo, pero si tú fumas… ¿Adivina qué aprenden ellos?

Finalmente, la dirección, las actuaciones (especialmente la de Joaquin Phoenix), la música, escenografía, iluminación, hacen de esta cinta una invitación a la reflexión, a que abramos no solo los ojos sino lo sentidos, que desarrollemos empatía y aprendamos a ponernos en los zapatos del otro; a que dejemos de juzgar a los demás y entendamos que cada quien hace lo mejor que puede con lo que tiene; a que asumamos nuestra responsabilidad y nos hagamos cargo de nuestra salud mental y de la de aquellos que dependen de nosotros (en el caso de los padres). Cuida de ti y podrás cuidar del otro. En medida de que seamos seres humanos sanos mental, física y espiritualmente, lograremos construir un mejor mundo.

Y tú… ¿Cómo cuidas tu salud mental?