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Acerca de leordonez

En plenitud, llena de juventud, alegre, en paz, sincera y audaz, mujer moldeable. Eternamente enamorada. Mujer libre, sonriente, valiente, noble, comprometida. Soñadora incansable, creativa, escribiendo las páginas del libro de mi vida.

Joker / Guasón a través de mis ojos

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Joker-Guason a traves de mis ojos

Me habían llegado varios comentarios de la película Joker. No la veas, es muy violeta, no te va a gustar, es intimidante, vale la pena verla, enfócate en la salud mental, en fin. Escuché tanto, que me dio curiosidad vivir la experiencia y crearme mi propia opinión, eso sí, habiéndome prometido a mí misma que si en algún momento no aguantaba más, me saldría del cine. He aquí mis conclusiones.

Empezaré diciendo que Arthur Fleck (Guasón) solo hacía lo mejor que podía con lo que tenía, con lo que había aprendido. Al comienzo de la película somos testigos de cómo el joven es agredido y golpeado brutalmente. Es a raíz de eso que un “amigo” le regala una pistola para que se defienda y es justo lo que hace. El primer asesinato que comete es en defensa propia, para poner un límite a 3 chicos que comenzaron a atacarlo porque no podía parar de reír. De ahí en adelante comete varios asesinatos más, los cuales están justificados desde su percepción. El terminaba con la gente que le había fallado, que se había burlado de él, que lo había lastimado, que lo había puesto en ridículo.

Si te detienes a observar su manera de pensar, de una u otra forma y aún dentro de su locura, era perfectamente lógica y de acuerdo a cómo había aprendido desde muy pequeño.

¡Ojo que con eso no estoy diciendo que está bien lo que hizo! Esa ya es harina de otro costal.

Solo quiero que nos demos cuenta que somos el resultado de lo aprendido. Arthur fue un niño agredido de todas las formas posibles desde muy pequeño y no hubo nadie que se ocupara de su salud mental. Por consiguiente no sabía cómo hacerlo, hasta encontró una manera de poner límites y eso era lo que hacía.

Por otro lado, hablando de la violencia que se había desatado en ciudad Gótica, no es más que los habitantes gritando y exigiendo que sus gobernantes no pasaran por encima de ellos. Quizá el camino no era el correcto porque sabemos que violencia genera más violencia. Sin embargo y desde mi muy particular punto de vista, esta situación así como los problemas de salud mental públicos, me parecen una llamada de atención, un grito desesperado a la reflexión. ¿Qué están dejando de hacer las autoridades que su gente se está manifestando? ¿En qué no están cumpliendo con lo que “prometieron”? ¿Qué atención se les da a la personas que padecen de salud mental? ¿Qué tan irresponsables son los padres de familia que no se ocupan de la salud mental de sus hijos? ¿Qué tan ciegos son en la familia que no ven y no aceptan lo que sucede en casa?

Es bien fácil quejarnos de lo que sucede afuera y echarle la culpa a los demás (a papá gobierno), pero ¿porqué no empezamos a ver hacia adentro, en nuestras familias? Los seres humanos corremos al médico si nos sentimos mal del estómago, si nos da una gripa, etc., pero porqué no hacemos lo mismo cuando comenzamos a darnos cuenta que estamos más ansiosos de lo “normal” o que actuamos violentamente o que estamos siendo obsesivos. ¿Porqué entonces no vamos al psicólogo o al psiquiatra? “¡Qué van a decir de mí!”, piensan muchos. “No estoy loca”, dirán otros. “Yo no necesito ayuda”, he escuchado varias veces. Y es entonces cuando comienzan los problemas, ya que al no atendernos esos desajustes van creciendo y creciendo hasta que el mal manejo de nuestras emociones termina por convertirse en una conflicto de salud mental en toda la extensión de la palabra.

Más allá de ponerlos locos y hablar por hablar, me gustaría hacer un llamado a los padres jóvenes que parecen haberse olvidado que los hijos son en reflejo de lo que aprenden en casa. ¿Cómo estás siendo como papá? ¿Qué ejemplo les estás dando a tus hijos? Porque les puedes decir mil veces que fumar es malo, pero si tú fumas… ¿Adivina qué aprenden ellos?

Finalmente, la dirección, las actuaciones (especialmente la de Joaquin Phoenix), la música, escenografía, iluminación, hacen de esta cinta una invitación a la reflexión, a que abramos no solo los ojos sino lo sentidos, que desarrollemos empatía y aprendamos a ponernos en los zapatos del otro; a que dejemos de juzgar a los demás y entendamos que cada quien hace lo mejor que puede con lo que tiene; a que asumamos nuestra responsabilidad y nos hagamos cargo de nuestra salud mental y de la de aquellos que dependen de nosotros (en el caso de los padres). Cuida de ti y podrás cuidar del otro. En medida de que seamos seres humanos sanos mental, física y espiritualmente, lograremos construir un mejor mundo.

Y tú… ¿Cómo cuidas tu salud mental?

App para la vida

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App-para-la-vidaVivimos en un mundo que se mueve vertiginosamente y en el que existe, aparentemente, una aplicación para cada cosa.

Parece que la tecnología lo resuelve todo… Los chicos que tienen que hacer un trabajo para la universidad, consultan Google y ¡listo! (las bibliotecas están pasadas de moda); el refrigerador está vacío, pides el super en línea; mamá está muy ocupada (respondiendo sus mensajes de WhatsApp) y no le dio tiempo cocinar, Uber Eats lo soluciona; estamos aburridos, veamos una película en Netflix; será la fiesta de tus hijos, pero no te da la vida para salir a comprar lo que necesitas, no hay problema Mercado Libre lo lleva a la puerta de tu casa; quieres el más reciente dispositivo electrónico que acaba de salir, Amazon es la respuesta; ¿Estás deprimida? Consiéntete comprando ropa o accesorios a través del grupo de Facebook al que perteneces; quieres ir a terapia, pero nunca tienes tiempo, ahora también la puedes tomar en línea vía Skype.

Y así, nos la pasamos pegados ya sea a la computadora o celular. No cabe duda que la tecnología ha venido a simplificarnos la vida en muchas cosas, pero ¡ojo! El exceso puede ser contraproducente… Basta ver lo ansiosos que nos ponemos cuando se cae la red, cuando se acaba la pila del celular, y… ¿Qué me dices cuando no obtienes lo que quieres al instante?

Esto me lleva reflexionar lo siguiente… ¿Cómo sería una App para la vida?

Más que una aplicación como tal, me la imagino como una lista de puntos importantes a recordar y llevar a cabo para disfrutar de la vida.

  1. Agradece cada mañana la bendición de abrir los ojos y estar vivo.
  2. Tómate unos minutos para meditar.
  3. ¡Muévete! El ejercicio genera endorfinas, las cuales aumentan el estado de bienestar.
  4. Haz lo que te apasiona, eso que te hace sentir mariposas en el estómago y sonreír.
  5. Cuando te sientas nervioso y o ansioso: Inhala y exhala y vuelve a empezar.
  6. Di lo que sientes, tragarse las cosas no trae nada bueno.
  7. Convive en familia, dejando a un lado los aparatos electrónicos.
  8. Demuéstrales a tus seres queridos lo importantes que son para ti compartiendo tiempo de calidad con ellos, con un abrazo, un beso, una caricia.
  9. Cuando te sientas en un “callejón sin salida” pide apoyo. Al compartir tus problemas con esa persona en la que confías, te darás cuenta que, al ver las cosas desde otro ángulo, todo cambia.
  10. Rodéate de gente positiva, hace la diferencia.

Sin lugar a dudas, estoy convencida de que hay cosas que la tecnología no puede ni podrá sustituir nunca. Ojalá nos volvamos más conscientes de ello, nos desconectemos un poco y vivamos en el aquí y el ahora, mirándonos a los ojos, conviviendo, sintiendo, escuchando, expresando…

¡Hasta la próxima!

Quizá no soy de este mundo

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Quizá-no-soy-de-este-mundo

A veces siento que no soy de este planeta, que no pertenezco a este mundo. Pareciera que la vida va un ritmo completamente diferente al mío, escucho comentarios que me cuesta trabajo entender. Entonces inhalo y exhalo. Contacto con mi interior, preguntándome quién soy, qué es lo que quiero y cuál es el camino para crearlo. Es ahí donde he descubierto que:

  • Renuncio a salir con miedo a la calle y no disfrutar de mi libertad. A no recorrer andando mi ciudad, mirando al cielo y agradeciendo la oportunidad de poder hacerlo.
  • Renuncio a vivir sin esperanza, a dudar y desconfiar de la gente; a creer que todo el mundo quiere hacer daño.
  • Renuncio a cerrar los ojos ante el necesitado; a ignorar al mendigo; a no experimentar compasión por el otro;  a dejar a un lado la empatía.
  • Renuncio a vivir sin ilusión; a no confiar en que el verdadero amor existe; a pensar que todos los hombres son iguales, cuando de antemano sé que no es así; a no arriesgarme por ir por lo que quiero.
  • Renuncio a pensar negativamente 24 por 24; a quejarme constantemente por “x” o por “y”; a vivir preocupado constantemente; perder mi objetividad o por lo menos hacer algo por construirla.
  • Renuncio a creer que todo está perdido y que este mundo no tiene solución, cuando en realidad todo la tiene, menos la muerte.

Por tanto, elijo trabajar conmigo misma para alcanzar la paz interior, amar, dar, vivir intensamente, con valentía, disfrutar del aquí y el ahora siempre con una sonrisa (claro está en la medida de lo posible) y compartirla.

Quizá me suceda como hace años cuando alguien me dijo que mi vida era color de rosa. Ja! Qué bien que piensen eso aunque la realidad sea otra. Yo simplemente opto por pintar mi mundo de colores, rosa si quieren, hago lo que está a mi alcance, lo mejor que puedo con mi nivel de conciencia para gozar de este viaje llamado vida. Al final de cuentas, cada quién es libre de elegir cómo quiere vivir. Es como cuando preparas una receta de cocina, en la que los ingredientes están ahí y depende de cuáles selecciones para crear uno u otro platillo.

Y sí, quizá no soy de este mundo, pero aquí estoy poniendo mis talentos al servicio para crear un mejor lugar, una experiencia diferente.

¡Hasta la próxima!

La magia de las palabras

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La-magia-de-las-palabrasComencé a escribir en una de las clases de español, mientras hablábamos de poesía y descubrí que tenía facilidad al respecto hace ya casi 30 años. Lo que nunca imaginé en aquel entonces fue que mis palabras pudieran llegar y acariciar el corazón de otras personas.

Si bien a la fecha he publicado tres libros y desde hace algunos años escribo semanalmente en mi blog sigo sorprendiéndome cuando recibo comentarios de mis queridos lectores.

Hace años, un amigo locutor me dijo, que: “Siempre que hubiera una persona escuchando valía la pena hacerlo.” Y así me pasa hoy con la escritura. En realidad no tengo idea cuánta gente me lee, yo simplemente tomo mi libreta y escribo (a veces lo hago directamente en la computadora). Como dicen por ahí, de pronto baja la musa y me pongo creativa por el gusto de serlo, sin pensar quién lo leerá, solo lo hago con todo mi cariño, por el gusto de compartir y de la mejor manera que puedo.

Lo lindo y mágico de esto es cuando alguien, se toma unos minutos para enviarme un mensaje o hacerme un comentario por algo que escribiste. Es ahí cuando se me ilumina la cara y mi corazón late más fuerte, al saber que mis palabras tocaron el corazón de uno de mis lectores. Me emociona darme cuenta cómo las palabras tienen magia propia y cómo combinadas de cierta manera hacen que su luz ilumine a quien las lee.

Escribir puede ser un don, que en mi caso, sirve para transmitir vivencias, muchas mías, otras de terceros, pero que al fin y al cabo creo y cuento historias a través de ellas. Esto me lleva a reflexionar sobre el poder que tienen las palabras. Con ellas podemos construir o destruir. Aparentemente son inofensivas, pero depende de cómo las utilicemos crean magia.

Hay otro factor que debemos recordar y tener presente al hablar de las palabras y es: la responsabilidad. Es necesario utilizarlas responsablemente, tanto por escrito como  al hablar, siempre conscientes de que nuestras palabras pueden ser la medicina que salve la vida de un enfermo o bien la bala mate a un inocente.

Independientemente de tu profesión, te propongo que cuides tus palabras, cómo las usas y combinas, ya que ellas pueden ser y hacer la diferencia en la vida de otras personas.

Finalmente, gracias infinitas por leerme y más por tus comentarios.

¡Hasta la próxima!

Por ahora no

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Por-ahora-noEn el andar por la vida nos encontramos con diferentes personajes que, sin duda, algo aportarán para nuestro aprendizaje. Experiencias nos enriquecen y que nos hacen crecer, claro está si optamos por verlo de esa manera.

Es así como se cruzan los caminos de una pareja, un poco por arte de magia, otro por casualidad, un tanto por destino (sincronicidad lo llaman algunos). Un coincidir que te lleva a vivir un sin fin de instantes (si te regalas la oportunidad, claro está) que acarician el corazón y que a veces, te hacen pensar: “¿Y qué sigue…?”

Es justo ahí, cuando analizas el panorama completo, cuando objetivamente y sin dar rienda suelta a tu imaginación y a tus miedos, que puedes llegar a descubrir la temida, pero también valiosa respuesta: “Quizá por ahora no podamos estar juntos”.

Tal vez suene raro o a pretexto, sin embargo, hay momentos en la vida que por mucho que queramos estar con alguien es imposible. Las interpretaciones al respecto son infinitas, desde tirarte al drama y ver el peor de los panoramas hasta el creerte Superman o Superwoman y querer forzar las cosas para que cambien.

He aprendido y me funciona, al menos para mi paz mental y espiritual, a buscar o elegir una interpretación neutral, que me haga sentir bien y me permita seguir adelante. A veces para estar con alguien uno requiere organizar una serie de situaciones, cerrar ciclos, poner en orden la “casa”. El por ahora no me ayuda a no tomármelo personalmente y me da la posibilidad de cuestionarme si quiero esperar a que sea un sí, seguir con mi vida (dejando todo atrás) o incluso optar solo por vivir el HOY y no pensar en el mañana.

Y sí, puede sonar complejo, sin embargo entre más me concentro en vivir el AHORA, en disfrutar los instantes que la vida me obsequia y me preocupo menos por lo que vendrá, más tranquilo es mi andar. ¡Ojo que no digo que sea fácil! Tiene lo suyo y ahí está el reto. Veremos qué sucede…

Mientras tanto te invito a abrirte a la posibilidad del POR AHORA NO y tener presente que cuando dos personas están “destinadas” a estar juntas, lo estarán.

Ser madre

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Ser-madreSer madre es uno de mis más grandes sueños. Recuerdo que hace 10 años me imaginaba con mi familia conformada por mi marido, la parejita de niña y niño y nuestro perro labrador. Lo veía perfecto.

Sin embargo, el tiempo ha seguido su curso y aún ese anhelo no se ha realizado. Mi amiga Cris me diría que no me preocupe y con una sonrisa me recordaría el ejemplo de Santa Isabel.

Personalmente comienzo a pensar que hay algo que aprender en todo esto. Es como si la vida me susurrara, desde ya hace varia semanas, que hay muchas otras formas de ser madre, más allá de crearla con tu pareja, de cambiar pañales, criar a un pequeño, amar a un hijo incondicionalmente. Seguramente es una experiencia inigualable, aunque puede ser que no sea para todas.

Hoy creo que quizá mi misión sea dar amor y crear vida de otra manera, cuidar de otros, quizá enseñar, en fin. Eso no es ni mejor ni peor, simplemente es una forma diferente de realización, de encausar el amor maternal.

Porque si algo tengo bien claro, es que no se trata de hacer las cosas por hacerlas. Desde mi punto de vista, un bebé necesita papá y mamá. Quizá esta sea una de las muchas razones por las que las cosas son como son, eso sin dejar a un lado la serie de decisiones tomadas a lo largo de los años.

Lo maravilloso de la vida es que siempre nos regala la oportunidad de aprender, reinventarnos, descubrir un sin fin de posibilidades de dar y recibir amor.

En mi caso, quizá no hayan llegado los hijos, pero tengo la bendición de tener dos ahijados maravillosos, la parejita justamente, a los que adoro con todo mi corazón y con quienes estoy conectada corazón a corazón. También cuento con mis 3 libros, que son como mis chamacos, llevó su tiempo crearlos.

Mi reloj biológico pareciera que me dice que ya es tarde, yo sigo pensando que esto no se acaba hasta que se acaba…

Y así, inmersa en un mar de ideas y emociones, quise compartir estas líneas contigo a manera de reflexión. Un tanto para compartir, otro como deshago y un poco más para llegar a aquellas mujeres que se sienten tristes, frustradas, decepcionadas por no ser madres, unas porque así lo decidieron, algunas porque no pudieron. A todas esas mujeres las abrazo y les aseguro que la naturaleza es sabia. Cada día me convenzo más de que las cosas pasan por y para algo, todo tiene una razón (aunque solo sea porque sí) y sea cual sea ese motivo hay disfrutar la oportunidad de poder abrir los ojos cada mañana, de respirar, de estar aquí, viviendo y compartiendo esto que llamamos vida.

Hay sueños que se realizarán, otros quizás se quedarán en el tintero, solo recuerda que siempre hay y habrá razones para sonreír y aprender a ser felices con lo que tienes.

¡Hasta la próxima!

¿Qué es la libertad?

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¿Qué-es-la-libertad-Libertad es despertar cada mañana
con la ilusión de volver a empezar.
Es agradecer por todo aquello que está,
sentir el sol brillar
y el alma acariciar.

Libertad es poder por la calle andar
en paz y tranquilidad
sin sentirte perseguido ni reprimido,
es coincidir contigo
en un eterno suspiro.

Libertad es meditar
y aprender a amar la realidad,
aceptar que todo pasará
ya que nada para siempre durará.

Libertad es mirarte a los ojos
y derretirse con paz y ese brillo
que ellos transmiten.

Libertar de es aprender,
rehacer la ruta,
navegar a veces contra corriente,
pero siempre con la esperanza
de que a la meta se llegará.

Libertad es crecer y madurar
agradecer y enamorarse diariamente
como el loco que ama profundamente.

Libertad es tener la conciencia limpia,
sorprenderse como niño
y dormir tranquilo
como un angelito lleno de cariño.

Libertad es confiar
ciegamente en Él te ha de guiar
al lugar en el que debes estar
y así lo mejor que hay en tu ser dar.

Y si aún me preguntas… ¿Qué es la libertad?
Es abrir tus alas para volar
y nuevos horizontes alcanzar
como toda ave en libertad.