Archivos Mensuales: junio 2019

Pensando en ti…

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Pensando-en-ti

Moría por un abrazo tuyo
y un día comprendí que no debía esperar más.
Abrí mis brazos y dejé que me acariciaras
y abrazaras a través del fresco viento.

Anhelaba conversar contigo.
Me dolía pesar que no te escucharía más
hasta que aquella silenciosa mañana
descubrí tu voz en el cantar de los pájaros.

Deseaba saborear tus besos
cuando caí en cuenta que bastaba con cerrar mis ojos
e invitarte a mi mente
para probarte nuevamente.

Soñaba con el delicioso olor de tu cuerpo
hasta que un tarde de primavera
entre flores y esencias
lo descubrí.

Quería volver a mirar tus ojos
y fue una hermosa noche de verano
que al alzar mi vista al cielo
en las brillantes estrellas los encontré.

Así fue que acepté que las cosas son como son.
Dejé de extrañarte y aprendí que:
para fundirme en tus fuertes brazos,
escuchar tus sabios y atinados consejos,
disfrutar el incomparable sabor de tus besos,
deleitarme con tu dulce, seductor e incomparable aroma,
y perderme en tu amorosa y tierna mirada,
solo es necesario pensar en ti
y abrir mis sentidos a eso que está aquí.

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730 días después…

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731-díasDos mundos, dos historias, dos personas que coincidieron y compartieron una parte de su vida juntos. 730 días después… Tú allá y yo acá.

Físicamente ya no somos los mismos, pero espiritualmente tan compatibles como siempre.

Ignoro como es tu vida en la Eternidad, pero mi corazón me dice que estás en paz, lleno de amor, feliz.

La Tierra sigue como la dejaste, yo ya no.

Al volver la vista atrás, miro el camino andado, me doy cuenta de lo que he logrado y me siento muy orgullosa. Me moví de lugar, cambié, evolucioné. Las caídas libres me hicieron crecer, perdonar, madurar. Hasta ahora he cumplido, te prometí que estaría bien y así me siento hoy. Aún no llego a la meta, pero algo dentro de mí, me dice que estoy cerca y que lo voy a lograr, quise decir, lo vamos a lograr.

Papá-y-yoPorque aunque hace 731 días que nos vimos por última vez y que físicamente no estamos juntos, en esencia lo estamos más que nunca.

Dos mundos unidos por un corazón que late fuerte, apasionado, emocionado; que sueña, que ama, que espera; una fe inquebrantable; una mujer que no se detiene, que lucha, que sigue en pie; y como siempre vives en mí.

Tus enseñanzas, tu amor, tu ejemplo, tu ternura. Te pienso, te sueño y sonrío. Me cuidas, me proteges y me dejas ser como desde el principio.

Somos dos, tú y yo; hablando con y de números; contando experiencias; haciendo balances tú a tu manera y yo a la mía; sumas y restas, pero multiplicando y dando amor.

Afortunada, agradecida, amada.

Besos hasta el Cielo.

Más de la mitad de nuestra vida

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Más-de-la-mitad-de-nuestra_vidaEn el transcurso del último mes, van ya dos veces que con diferentes amigas ha salido  esta reflexión: “¿Se dan cuenta que ya hemos vivido más de la mitas de nuestras vidas?” ¡Glup!

Es cierto, si tomamos en cuenta que la esperanza de vida del mexicano es en promedio de 74 años.

Qué fuerte hacerte consciente que ya has recorrido la mitad o un poco más del camino (hablando generalmente claro está). Pensar en todas esas cosas que tienes pendientes, los sueños que aún están en el tintero, los lugares que quieres conocer, las experiencias que anhelas experimentar, en fin.

Qué importante que es vivir cada día al máximo, como si fuera el último; disfrutar de los instantes; hacer lo que me apasiona; sembrar para cosechar; decir lo que sientes; abrazar, besar, acariciar; conectarte con el de al lado; vivir como seres humanos, no como máquinas; agradecer por lo que está y también por lo que no; amar, perdonar y siempre estar dispuesto a volver a empezar; terminar el día con la sonrisa del deber cumplido y la esperanza de mañana poder continuar.

Sin duda, después de meditar esta idea me queda claro que quiero darle más vida a mis años y que si la primera mitad ha sido maravillosa, la segunda lo será aún más, solo depende de mí. ¿Me acompañas?

Y a ti… ¿A dónde te lleva ti esta reflexión? ¿Tienes algo más por hacer? ¿Cómo quieres vivir?

Cuéntame, será un gusto leerte.