Archivos Mensuales: julio 2018

El poder de una interpretación

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Sin duda, una de las maneras de aprender en la vida es a través de compartir tus experiencias con los demás. Ese intercambio de ideas puede ser sumamente enriquecedor y es gracias a varios de ellos que hoy escribo estas líneas…

Días-diferenteAyer mientras platicaba con una amiga, recordé aquella idea que hace años aprendí en un curso de desarrollo personal que decía: “los hechos son neutros” y me volvió a caer el veinte de la importancia que tiene la interpretación de una situación en el día a día.

Por alguna extraña razón, imagino que es para querer entender lo que nos sucede, a los seres humanos nos encanta interpretar los hechos. Esto no tendría nada de malo si optaramos por la interpretación positiva, la que nos empoderara y nos da tranquilidad. Sin embargo, elegimos aquella que, consciente o inconscientemente, nos hace sentir fatal, nos deprime, nos dispara todos nuestros miedos e inseguridades, en fin.

Por ejemplo, cuando una relación termina, solemos pensar que algo está mal en nosotros, que nos equivocamos, que algo nos falta, que no somos suficientes, etc., etc., etc. En realidad puede ser que tú estés bien en todo o casi todo y que simplemente no vas de acuerdo con lo que la otra persona quiere. Eso NO significa que tú estés mal, eso solo que cada uno desea, busca y/o espera algo diferente y se vale.

Quizá me dirás que se lee más fácil de lo que es aplicarlo y estoy de acuerdo contigo, pero también creo que en la medida en que empecemos a poner en práctica el hecho el poder de la interpretación a nuestro favor, lo iremos haciendo un hábito.

¿Sabes? Conforme pasan los días y los años me he dado cuenta que, muchas veces, está en nosotros hacernos la vida más llevadera, positiva y optimista. Claro que para llegar a ese punto se requiere vivir intensamente, aprender a reconocer las emociones, conocernos bien a nosotros mismos, aceptar quienes somos y los que somos.

Por lo pronto, creo que es un excelente momento para empezar a interpretar las cosas de forma amorosa, que nos empodere y que nos ayude a encontrar esa paz que buscamos.

¡Hasta la próxima!

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¡Me rindo!

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Me-rindoEn la vida siempre pasan cosas, unas buenas, otras malas, algunas regulares, pero continuamente hay movimiento. En este ir y venir de situaciones, de emociones y vivencias llega un momento en el que hay que saber parar hacer un alto (tranquilo que si no lo hace tú, la vida misma te detiene, tarde o temprano). Soltar, aceptar, perdonar, vaciar para que lo nuevo pueda llegar.

Y de pronto llegas a ese punto en el que dices: “¡Me rindo!” y sí..

¡Me rindo, basta de pelear conmigo misma! Necesito vaciarme, sacar de mi corazón el enojo, la frustración, la decepción. Acepto que me equivoqué, que tomé una mala decisión.

Me rindo a dejar de buscar la aceptación afuera porque ella vive en algún lugar dentro de mí. Le digo adiós al miedo y a todas las historias “terroríficas” que solo existen en mi cabeza.

Me rindo y suelto la rigidez y el orgullo para encontrar en mi ser con humildad la flexibilidad y el amor que necesito para continuar. Me despido de todo aquello que he ido acumulando en mi cuerpo para protegerme. Estoy a salvo, no necesito cuidarme de nadie más, solo atender al llamado desesperado que mi ser.

¡Me rindo una y otra vez! No por ello soy cobarde todo lo contrario.

Despido a la tristeza, al odio y al dolor para hacerle espacio a la alegría, al amor y sanar.

Me rindo para transitar por un mar de emociones y encontrar la libertad.

Acepto que lo que pasó, pasó.

Lloro, grito y vuelvo a llorar con el afán de que la casa quede vacía y limpia.

Me rindo porque quiero volver a sonreír, a ser feliz, porque anhelo conectar con tu mirada, acariciar corazones; me rindo porque merezco tener una vida digna, plena, saludable, porque aún tengo muchos sueños que realizar. Acepto que estoy donde estoy, sin fuerzas, vaciándome para poder recargar la batería y volver a empezar.

Acepto, suelto, fluyo.

¡Me rindo, porque después de todo no tiene sentido oponer resistencia a lo que ya fue!

Días diferentes

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Días-diferentes-2

Si bien es cierto que me considero una mujer positiva, que generalmente busco la manera de darle la vuelta a las cosas y/o situaciones y quedarme con lo mejor, también hay días que la desidia, el mal humor, el desánimo y la baja energía me ganan. Son esos días a los que llamo: “Días diferentes”. Lo hago así porque desde mi particular punto de vista, la palabra diferente es neutral, su carga energética no es ni buena ni mala, solo distinta.

Para esos días hay ciertos remedios que ayudan para transitarlos y hoy te compartiré algunos de los que a mí me han funcionado. ¿Estás listo?

  1. Sé paciente contigo mismo.
  2. Pregúntate: ¿Está en tus manos cambiar “eso” que te está haciendo sentir diferente? Si la respuesta es afirmativa, ponte creativo y… ¡Manos a la obra! Si no solo: ¡Suelta y fluye! Recuerda: no siempre se puede tener el control de todo.
  3. Date chance de sentir. Estás enojado, está bien. ¿Triste y quieres llorar? ¡Desahógate! ¿De mal humor? Se vale. ¿Aburrido? También puedes estarlo. Lo que no se vale es despilfarrar toda esa mala vibra por ahí y desquitarse con los demás.
  4. Compártelo: Si crees que hablar con alguien te hará bien, adelante, busca a un amigo y: ¡A platicar se ha dicho!
  5. Retírate. A veces es mejor dar un paso atrás, refugiarte en tu cueva y buscar ahí la respuestas…
  6. Medita. Estar en silencio, escaparte del mundanal ruido para contactar con tu interior viene de maravilla.
  7. Escribe. Toma una libreta, una pluma y empieza a plasmar en ella cómo te sientes, sin pensar, solo escribe, escribe, escribe.
  8. Escucha tu música favorita, ella te puede sacar o por lo menos hacer olvidar por un rato lo que sea que estás pasando.
  9. ¡Muévete! Haz ejercicio, camina, baila, así sacudes energía, liberas toxinas, sacas lo que traes atorado.
  10. Abraza. Sin duda es una de las mejores remedios, un bálsamo al alma.

Si aún después de poner en práctica alguno o varios de los puntos anteriores la situación o tu estado de ánimo no cambia, relájate y recuerda: “Esto también pasará…”

Valorando…

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Valorando la vida 2Hay días en los que se está más reflexivo y hoy es uno de ellos. Un aire de sensibilidad se respira, te hace parar para realizar un viaje a tu interior. Ahí donde reina el silencio, la paz, donde escuchas tu respiración, los latidos de tu corazón. Ese lugar lleno de magia que es una delicia visitar para recargarte de energía y continuar.

Vivimos pensando que seremos eternos, que mañana nos levantaremos como cualquier otro día, que la salud será nuestra aliada en todo momento. Yo te pregunto… ¿Y qué pasa si no es así? ¿Quién te dijo que eres un superhéroe que jamás enfermarías, que saldrías a correr como cada tarde; que tu mente estaría clara; que podrías colocar tus pies sobre el piso y caminar, que escucharías el cantar de los pájaros al amanecer? En fin… Frecuentemente olvidamos valorar lo que tenemos y ¡ojo! no me refiero a lo material, sino a nuestra propia vida, nuestra salud. Damos por hecho que ambas estarán ahí siempre y la realidad es otra: Lo que hoy es, mañana puede desaparecer.

Te invito a que hagamos conciencia de las bendiciones que están en nuestra vida, empezando por ella misma, por la posibilidad de respirar, de abrir los ojos y disfrutar el paisaje, afinar la escucha para saber cómo se encuentra tu cuerpo en este instante, dejarte sorprender por la diversidad de olores y saber que tienes a tu alrededor, tomarte un tiempo para estar contigo y con los seres que amas. Baja la velocidad, no es necesario correr. Sí el mundo va a mil por hora y puedes ir con él, siempre y cuando no te olvides de ti, de aquello que verdaderamente importa: tu vida, estar aquí y ahora, presente en tu cuerpo, mente y espíritu.

Valorando-la-vidaAgradecer cada instante te hace vivir en plenitud y conciencia, ver las cosas desde otra perspectiva, aprender, crecer.

Si por algún motivo has perdido la salud, por lo que más quieras, no te rindas. Pon lo mejor de ti para emprender ese viaje al interior, para escuchar a tu corazón, para reconstruirte, para agradecer, para aprender a ver la vida desde otra perspectiva.

Estoy convencida que en eso que llamamos “contratiempos”, “enfermedades” y/o “problemas” siempre hay una o más bendiciones escondidas para todo aquel que está dispuesto a verlas.

Termino esta reflexión con un GRACIAS a esas personas que (aún a la distancia) han sido un ejemplo de fe, fortaleza, paciencia, inspiración pura. Estas líneas están dedicadas a ustedes de todo corazón.

¿Ganar o perder?

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Ganar-o-perder-1Ganar o perder, una de las lecciones que nos enseñan desde pequeños. Crecemos convencidos de que siempre es lo uno o lo otro, no vemos otras opciones. Sin embargo, la vida te permite explorar otros caminos.

Hoy creo que no se trata de ganar o perder, en realidad siempre es posible ganar si así lo deseas. Les pongo un ejemplo claro y acorde a lo que estamos viviendo en México. El domingo 1 de julio, Andrés Manuel López Obrador resultó electo como presidente de nuestro país. Personalmente formo parte del cuarenta y tantos por ciento de ciudadanos que no votó por él. El resultado puedo no gustarme, podría empezar a lamentarme porque “mi gallo” perdió y por ende yo también, sin embargo he optado por verlo de otra manera. Con lo sucedido gano la posibilidad de aprender a ver la vida desde otro punto de vista, darle el beneficio de la duda a López Obrador, vivir en un México que a partir de diciembre se regirá bajo otra ideología política, reflexionar el aprendizaje que esto trae como persona y nación, y sin duda gano la maravillosa oportunidad de poner en práctica valores como la tolerancia, el respeto, la honestidad, por mencionar algunos.

Después de todo lo que se ha dicho, elijo creer y confiar que las cosas suceden por y para algo. Es tiempo de ponerse en acción, trabajar cada uno desde el lugar que se ha ganado en el mundo, de sumar, dejar la queja e iniciar juntos las construcción de un México diferente.

Una última cosa, recuerda: No es 100% responsabilidad del Gobierno llevar este barco a buen puerto. Sin tu trabajo, tu compromiso, tu esfuerzo y tu buena actitud (dile adiós a las quejas), es imposible.