Archivos Mensuales: mayo 2018

Ir al gimnasio, más que una experiencia

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Gym-2Ir al gimnasio parece estar de moda, sin embargo ejercitarte va más allá. Ponernos en movimiento nos ayuda para tener un buena salud, para refrescar la mente y las ideas, para cuidar nuestro cuerpo y además puede resultar muy divertido.

Siempre pensé que las personas que iban al gimnasio eran las que tenían el super cuerpo; gente frívola y payasa; además vivía convencida de que asistir a estos lugares era aburrido y cansado; que la gente convivía mientras se ejercitaba, en fin. Una serie de creencias que fui acumulando a través de los años y que de pronto me di cuenta que eran solo eso: creencias. Así fue mi primera semana en el gimnasio.

Para empezar descubrí que a los gimnasios asisten todo tipo de personas: altas, chaparras y medias, flacas y gordas, con lentes y sin, blancos y morenos, de todas las edades; unas maquilladas, otras con la cara lavada, algunos con el “almohadazo” y así.

Caí en cuenta que para algunos parece todo un ritual desde que llegan, acomodan sus cosas, se alistan para empezar a hacer el ejercicio, hacen su rutina, se bañan, se arreglan y se van.

Me sorprendí viendo que muchos no se separan del celular ni para ponerse en movimiento. Al parecer como no les agrada mucho la “música ambiental”, por llamarla de algún modo, se enchufan sus audífonos y empiezan a darle con todo. Incluso hay quienes responden mensajes y llamadas.

Por otro lado, personalmente confieso que nunca he puesto mucho empeño en mi ropa para ejercitarme, vamos que sea cómoda, adecuada y ¡listo! Durante estos días comprobé que hay muchos como yo, y otro tanto que van perfectamente combinados y con ropa espacialmente comprada para ocasión. Yo prefiero gastar mi dinero en otro tipo de prendas, cuestión de gustos.

Me asombró gratamente, independientemente de los chicos y chicas con unos cuerpazos, chavos y no tan chavos, encontrarme con personas de juventud acumulada, poniendo lo mejor de sí para activarse y moldear su cuerpo. ¡Vaya que inspiran!

Gym-1Me llamó la atención darme cuenta que lejos de convivir, cada quien va a lo que va, están el tiempo que han destinado a estar y ¡a lo que sigue!

Descubrí también que lejos de ser aburrido, puedes pasarla muy bien, aprender a contactar con partes de tu cuerpo que quizás nunca habías sentido, que es increíble la energía que desprendes y lo bien que te sientes después del ejercicio.

A lo quiero llegar con estas líneas es a invitarte a que vivas nuevas experiencias, a que te regales la oportunidad de hacer cosas diferentes, a que contactes contigo mismo de otra manera. Muchas veces los seres humanos dejamos de hacer cosas por miedo, por nuestras creencias y con ello nos estamos privando de conocer un mundo de posibilidades infinitas. A veces preferirnos quedarnos en nuestra cajita de creencias siendo como somos, por miedo a descubrir lo que podemos llegar a ser.

Si este texto te checa y te mueve a hacer cosas nuevas, está increíble, si no, no pasa nada, pero de una u otra manera estaría padrísimo que compartieras tu experiencia.

¡Hasta la próxima!

 

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¿Conectar o desconectar?

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Conectar-o-desconectarVivimos en un mundo aparentemente muy conectado, a un solo mensaje de nuestros seres queridos, a un clic de accesar a la información en la red, un App te resuelve la vida.

Tan conectados que ya no necesitas ir al centro comercial para buscar el regalo para mamá, ni llegar con tiempo al cine para adquirir tus boletos, todo está en la línea…

Y… ¿qué decir del tema de conseguir pareja? Un App o un portal de citas pueden hacerte parte de la tarea. Incluso hay veces que ya ni vamos al supermercado porque ahora te lo llevan casa.

Así puedo seguir mencionando ejemplo tras ejemplo, pero no quiero sonar grinch.

AMO la tecnología, trabajo con ella todos los días, agradezco infinitamente lo mucho que me (nos) simplifica la vida, sin embargo me aterra lo dependientes que nos hemos vuelto de ella.

EscribirAbro un pequeño paréntesis para compartirte que estas líneas han surgido a la “antigüita”, es decir que están siendo escritas con pluma y papel aunque posteriormente (actualmente para ti) las lees en línea.

Te decía… Me asusta lo pegados que vivimos a la tecnología… Pareciera que nos hemos olvidado lo que es sentarnos a platicar con una amigo o un familiar mirándonos a los ojos, conectando corazón con corazón sin ser interrumpidos por el celular o tomarlo simplemente por “costumbre”.

¿Qué hay de esas reuniones/fiestas en las que conocías nuevas personas para salir o simplemente ser amigos? ¿Qué me dices de aquellas ocasiones en las que te animabas a hablar con desconocidos? Ahora en lugar de eso, ves a no se cuántas personas reunidas en un mismo sitio, pero cada una conectada con el celular.

¿Y dónde quedaron esas vacaciones o días libres en los que te ausentabas del trabajo o de casa, descansabas, recargabas la batería para después regresar y compartir tus experiencias? Hoy parece todo un arte desconectarte y apagar el celular.

Pienso incluso en el tema de las fotos. Antes viajabas con una cámara, capturabas los paisajes que te cautivaban, luego las imprimías y las volvías a ver con tu gente.

Actualmente existe una “extraña” necesidad por fotografiar TODO y además subirlas a la red al instante o mandarlas por WhatsApp. Pareciera que nos hemos olvidado de lo maravilloso que es disfrutar de un paisaje estando 100% presente en el presente, con nuestros sentidos despiertos, no solo con la vista. Esos instantes que llenan el alma, que nos hacen soñar, cargarnos de energía, contactar con nosotros mismos.

Me viene a la mente una mamá que está con su pequeño, que le toma una y otra foto o video, por el motivo que más te guste y por estar pendiente de ello, se pierde de la chispa, el brillo de sentir la emoción del instante.

Un querido amigo algún día me dijo que si estás gozando el momento verdaderamente, no te da tiempo de subirlo a la red y coincido con él al cien.

Conectar-o-desconectarEjemplos hay muchos, sin embargo, creo que de lo que se trata es buscar  un equilibrio. Aprovechar y deleitarse con las facilidades que nos brinda la tecnología sin olvidarnos de la extraordinaria experiencia de conectar con otro ser humano, con la naturaleza, con todas las bendiciones y encuentros mágicos que la vida nos regala día a día, por estar pendientes del celular, por querer capturar un momento con un aparato en lugar de hacerlo con el corazón.

Finalmente cada quien decide cómo quiere vivir, yo solo comparto mi sentir y te invito a que te abras a la posibilidad de conectar con la magia universal. Yo aún declarándome amante de la tecnología seguiré poniendo todo de mí para vivir plenamente esos instantes, para defender mi tiempo de desconexión, para palpar y saborear en conciencia los obsequios que la vida me (nos) da.