La Pareja Perfecta

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Hombres y mujeres soñamos con encontrar una pareja, pero… ¿Existe realmente la pareja perfecta?

Todos hemos escuchado desde niños los típicos cuentos de hadas, esos en lo que aparecen príncipes azules, princesas y que terminan: “Y vivieron felices para siempre”.

¿Qué tan real es esto? La vida me ha enseñado que no existen los príncipes azules ni las princesas como tal. Este mundo está compuesto simplemente de hombres y mujeres, de seres humanos que sueñan, que anhelan encontrar una persona con quien compartir su vida, alguien que los ame y los respete como son. Sin embargo invertimos horas, días, meses, incluso años enteros buscando nuestra “media naranja”.

En mi experiencia no hay ni “medias naranjas” ni “parejas perfectas” y no creas que lo escribo porque soy una mujer amargada.

“Medias naranjas” no puede haber por la simple y sencilla razón que todos: tú, yo, él o la de al lado, somos un TODO, somos una naranja completa. Imagínate que fueras sólo media naranja… Te encuentras con otra media naranja y entonces forman una. ¡Qué bien! Ya tienes una relación que está funcionando porque encontraste tu “media naranja”, pero… ¿Qué sucedería si tu “media naranja” elige otra cosa? Tú quedarías incompleto, destrozado, apagado, sin rumbo…

Tristemente esto pasa con frecuencia en nuestra sociedad. ¿Cuántas parejas no hay que viven enfocadas 100% en la otra persona y se olvidan de sí mismas? Cuando la pareja se va, se quedan como un barco sin rumbo, a la deriva. Es entonces cuando viene el gran reto: el de reencontrarse con uno mismo, el descubrir qué nos pasó, qué queremos, con qué soñamos y reconstruirnos. Comienza entonces un gran trabajo personal, que dicho sea de paso, no todo mundo está dispuesto a llevar a cabo, porque trabajar con uno mismo aceptándose no es tarea fácil, es una labor para guerreros de verdad; un esfuerzo que sólo personas comprometidas sí mismas están dispuestas realizar.

Lo lindo de la historia, es cuando te encuentras con tu “yo interior”, cuando estás en paz, cuando experimentas la realización personal, cuando puedes verte al espejo sin máscaras y aplaudirte por todos los logros alcanzados.

En ese momento estás listo para iniciar con una nueva relación, una relación sana, en la que veas por tu pareja, pero no te olvides de ti. Es cuando podrás entender que las “parejas perfectas” a diferencia de lo que nos han hecho pensar no existen, sino que se construyen. Sí leíste bien: SE CONSTRUYEN. Y eso es trabajo de 2. De ambos depende que su pareja se convierta en la “pareja perfecta”, pero esto sólo lo lograrán en la medida en la que sean capaces de aceptarse el uno al otro con sus cualidades y defectos.

Tu pareja será perfecta siempre y cuando se valoren como seres humanos, con lo que les gusta y lo que les disgusta, con sus regadas y atinadas. Lo importante es que poder vivir con lo bueno y lo malo el uno del otro.

Tener la pareja perfecta es cuestión de amor, de respeto. Es estar dispuesto a trabajar todos los días en una relación, es entregarse, no dejando de ser uno mismo, es vivir el día a día eligiendo a esa persona; es dejar el pasado atrás y disfrutar el presente para así ir construyendo el futuro.

Si eres capaz de amarte y perdonarte a ti mismo, si estás consciente de que mereces ser feliz, dejarás que el amor entre en tu vida y te abrirás a la posibilidad de reunirte con ese ser humano que puede convertirse en tu compañero(a) de vida, en tu cómplice, tu amigo(a), tu amante.

Y tú que piensas… ¿La pareja perfecta “nace” o “se hace”?

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