
En mi entrada anterior escribí sobre “La importancia de decidir”. En esta ocasión abordaré el tema desde otra perspectiva.
¡Aquí vamos!
La semana pasada hubo elecciones en dos estados de la República Mexicana. El año que viene habrá elecciones presidenciales tanto en México como en Estados Unidos. Esto me hizo reflexionar sobre la importancia de votar y ¡ojo! No pretendo ponerme a escribir de política, tema del que poco sé y que además no me gusta.
Lo que me llevó a escribir estas líneas fue una conversación que tuve con una taxista el domingo por la noche. Veníamos escuchando los resultados preliminares de la elección y platicando cuando el conductor me dijo: “Ve señorita, es mejor no votar. Igual siempre nos hacen trampa”. Me quedé unos instantes callada y entonces le comenté que yo pensaba que era mejor ejercer nuestro voto y no dejarlo al destino. Al final, gane quien gane, podemos quedarnos tranquilos de haber externado nuestra decisión.
Y así lo pienso. Todos los seres humanos somos libres de decir lo que pensamos. En el caso de la política se nos dan ciertas opciones para elegir y de ahí saldrá un triunfador, nos guste o no, pero lo importante es haber ejercicio nuestra libertad. Además independientemente de todo, ¿quién no te dice que tu voto fue el que hizo la diferencia en la contienda? Puede ocurrir.
Mira, yo tengo un grupo de amigas con las que juego dominó cubano todas las semanas y hace unos días me tocó ganar a mí. ¿Sabes por cuántos puntos le gané a la que quedó en segundo lugar? Por UN punto, fue solo un punto el que hizo la diferencia.
Quizá me dirás: ¿Qué tiene que ver el dominó con votar o no? Pues todo, porque tu voto puede ser “ese punto” que cambie el destino de una elección.
La vida es un juego en que a veces se gana y otras se pierde, pero para llegar a ese resultado hay que jugar. Si no juegas (se lee si no votas)… ¿Cómo pretendes hacer la diferencia, ganar? ¿Cómo se te ocurre si quiera opinar y/o quejarte por los resultados?
Hoy te invito a que seamos conscientes y responsables como ciudadanos, como individuos que elegimos vivir en una sociedad. Pensémoslo con detenimiento, sin dejarnos llevar por las emociones. No permitamos que otros decidan por nosotros sin al menos haber levantado la mano. Si por algo llega a suceder (porque sabemos que ocurre) podemos quedarnos en paz de haber externado libremente nuestro voto, nuestra opinión.
¿Qué dices?
Hasta aquí por ahora.
Nos leemos la semana que viene.