Carta a mi ahijada

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Carta a mi ahijada

Era marzo del 2009 la primera vez que recuerdo haber hablado de ti con tu mamá. Nos veo sentadas en la sala de Marbella, platicando y dispuestas a rezar para que Dios nos hiciera el milagro para que llegaras a este mundo.

Confieso que estábamos en eso, cuando se me ocurrió fantasear con que sería maravilloso que además de ser niña me convirtiera yo en tu madrina. Obviamente no dije nada, era prácticamente imposible que me eligieran, tomando en cuenta que tienes tías más cercanas que yo. Así que preferí enfocarme solamente a pedirle mucho a papá Dios y a la Virgen de Guadalupe (a quien iremos a visitar algún día juntas) para que nacieras.

Dos meses después ocurrió el primero de los milagros: ¡Ya crecías en la pancita de mamá! Ahora tocaba esperar, como ocurre siempre antes de que un gran sueño se haga realidad, para saber si eras esa nena que tanto anhelábamos.

El 26 de agosto de ese año que supe que te llamarías Mariana y que además tendría el privilegio de convertirme en tu madrina. No cabía en mí de la felicidad. Contaba los días para conocerte.

Llegaste al mundo aquel 4 de febrero del 2010 y revolucionaste la vida de toda la familia. Recuerdo ese día como si fuera ayer. ¡Qué emoción verte por primera vez aunque fuera por foto!

Ahora han pasado ya 10 años. ¡Increíble! No hay día que no de gracias a la Vida por tenerte entre nosotros.

Mi Muñeca linda, gracias por ser tan cariñosa, por esa sonrisa que ilumina los días grises, por pintar de colores mi mundo y el de los que te rodean. Gracias también por ser un ejemplo de fortaleza y por ser la mejor prueba de que los milagros existen cuando los pides desde el fondo del corazón y confías.

Deseo que tu vida esté llena siempre de felicidad, que lluevan bendiciones y que todos tus sueños se conviertan en realidad. Si las cosas no llegan a salir según lo esperado, recuerda siempre mirar al cielo, pedir ayuda y que muestren el camino a seguir.

¡Un feliz cumpleaños Titi! Disfruta de este día y tu vida como solo tú sabes hacerlo.

Te adora, la Madrina

 

Y a ti querido lector, quiero dejarte una pequeña reflexión.

Si bien hay parentescos que son consanguíneos, las relaciones se crean en el día a día, a base de detalles, de estar presentes. Las distancias físicas pueden ser enormes o no, pero cuando alimentas las relaciones desde el amor todo es posible. Está en ti construirlas o destruirlas. No esperes a que alguien más te haga la tarea.

¡Hasta la próxima!

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