Ser madrina: una bendición

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Ser madrina una bendiciónSi buscamos en “tumba burros”, mejor conocido como diccionario tradicional el significado de la palabra madrina, encontraremos: mujer que presenta o acompaña a una persona en una ceremonia religiosa en la que se recibe un sacramento, como el bautismo o el matrimonio, y que se compromete a cumplir con una serie de funciones religiosas o morales. Dicha definición también aplica para el hombre, padrino.

Si nos referimos al bautismo, los padrinos son los protectores en caso de que a los padres les llegue a pasar algo. Se dice que incluso su función es ser “segundos padres” por lo que ser elegido como tal es una gran responsabilidad y también es tener el honor de contar con el gran cariño y confianza de los padres del bautizado.

Hasta aquí es lo que dicen los libros, pero más allá de ello escribiré de lo personalmente pienso que es el significado de de la palabra madrina y mejor aún lo que he vivido en carne propia.

En la actualidad me da la impresión que la cuestión de elegir los padrinos de bautizo o de primera comunión se ha convertido más en algo social, en cumplir con un elemento para la fiesta. Esto hay llevado a que se pierda el verdadero significado de “ser padrino” o “ser madrina” que para mí, es acompañar al pequeño, no solo el día de la fiesta, sino todos los días de su vida; ser madrina es una bendición.

Será que yo me saqué la lotería con mi madrina, quien a lo largo de 45 años de mi vida ha sido mi compañera, mi cómplice, mi maestra y también una segunda madre, después de que la mía murió. De ahí que para mí sea tan importante en convertirse en padrino.

Y no conforme con el premio mayor, la vida me regaló la oportunidad de ser madrina de dos angelitos. Sí, ya tengo la parejita: niña y niño, la Princesa de 10 y el Peque de 4 años y son lo máximo. Desde que con lágrimas y gran emoción acepté el compromiso, he intentado dar lo mejor de mí y digo intentado porque vaya que he cometido errores (y grandes), sin embargo cada instante que paso con ellos pongo el mil por mil de mi corazón para ser una buena acompañante. Hay que considerar que vivo lejos de ellos, lo que lo hace un poco difícil, pero no imposible. Siempre he creído que uno puede ingeniárselas para hacerse presente y crear lazos de amor cuando verdaderamente así lo deseas. Así que procuro hacerme presente con los chiquitines.

No sé cuál sea tu situación, si tienes el privilegio de ser padrino o no, lo que sí estoy segura es que es que ser madrina es una de las bendiciones más grandes que la vida me ha regalado. Así que antes de dar un sí, piénsalo muy bien y si asumas el compromiso con todo el amor del mundo y lo que él implica, pon manos a la obra para hacer la diferencia en la vida de tus ahijados. Y papás, pongan un poco más de cabeza y corazón cuando elijan a los padrinos.

Por hoy me despido, no sin antes decir: GRACIAS Cami y Josefo, Flaca y Joan.

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