La vida no va a nuestro ritmo

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La-via-no-va-a-nuestro-ritmoVivimos en la época de la inmediatez. La tecnología y sus avances han acelerado una serie de procesos que, por una lado han beneficiado enormemente al ser humano y por el otro le han dado en la torre.

Cada día las personas nos volvemos más impacientes e intolerantes. Pareciera que ya nos acostumbramos a que todo esté en un clic, al instante y cuando nos toca esperar o estar en una situación que lleva su tiempo, se nos ponen los pelos de punta.

De ahí la importancia de aprender a ejercitar la paciencia para evitar experimentar uno de los sentimientos más destructivos y que lamentablemente parece estar de moda: la frustración. Pero… ¿qué es lo que hace o lleva a un ser humano a frustrarse?

Comencemos por definir la palabra como: la imposibilidad de satisfacer una necesidad o deseo, que genera un sentimiento de tristeza, decepción o desilusión. Algo sucede que nos impide obtener lo que queremos y nos enojamos porque, de alguna manera, estamos seguros de que hemos realizado todo lo necesario para llegar al objetivo. Sin embargo, a veces se no olvida que hay cosas que no dependen 100% de nosotros, es decir que existen otros factores que también intervienen para que lleguemos al resultado. Dichos factores pueden ser humanos, circunstancias o incluso, y por muy loco que te suene, la ley universal.

Si tú estás seguro de que has hecho todo lo que estaba a tu alcance para conseguir una meta y aún no la logras, quizá se deba a que por alguna razón eso que tanto quieres no es para ti, al menos no por ahora. Así como lo lees y… ¡Ojo! Eso no significa que tengas una mente conformista y te escudes en “la víctima” o te tires al drama con el “a mí no me tocaba”. Simplemente se trata de que aceptes la situación tal cual está hoy. Tal vez en este instante no lo entiendas, pero el tiempo es sabio.

Si las cosas no van como quisieras, si has dado lo mejor de ti, a lo mejor es momento de parar. Respira, acepta lo que es y agradece por todo aquello que sí tienes. Suelta, fluye y recuerda que: “La vida no va a nuestro ritmo”. No permitas que la frustración te impida ver todas las bendiciones de tu vida, que te aseguro, sin temor a equivocarme, que son muchísimas.

¡Hasta la próxima!

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