Archivos Mensuales: junio 2023

La vida es de colores 

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Junio es un mes en el que los colores salen a relucir. Por las calles, en los carteles y comercios aparece una bandera multicolor con los tonos del arcoíris. Esos que tanto les gusta pintar a los pequeños (al menos yo era fan de ellos), la manera en que muchas personas acomodan su ropa, sus libros, sus cosas, etc.

Una bandera que se ha adoptado como símbolo de la comunidad LGBT y que de acuerdo a mi investigación fue diseñada por el artista Gilbert Baker en 1978. Ella contaba en un inicio con 8 colores los cuales representaban cada uno, un aspecto distinto de la vida.

  • Rosado: sexualidad
  • Rojo: vida
  • Anaranjado: curación
  • Amarillo: luz del sol
  • Verde: naturaleza
  • Turquesa: arte
  • Índigo: armonía
  • Violeta: espíritu humano

El número de barras fue reducido a seis, el rosado y el índigo quedaron fuera y el azul reemplazó al turquesa.

Colores que significan diversidad y que nos recuerdan que la vida es así: multicolor. En ella existen todo tipo de personas: altas y bajas, gordas y flacas, de diferentes etnias, hombres y mujeres, rubios y morenos, etc. La gama de colores, de gustos son infinitos y perfectos. Así como es maravilloso que los seres humanos sean como quieran ser, que se puedan mirar unos a otros con amor, compasión y tolerancia. 

Que vivamos y dejemos vivir, reconociendo la infinidad de los colores que existen, que pintemos nuestro mundo del color que nos venga en gana. ¡Qué más da si es rosado o verde, quizá azul o naranja, tornasol o violeta! El punto es ser feliz con lo que cada uno decida, vivir en plenitud, respetándonos los unos a los otros, diciéndole adiós a los juicios, aceptando que la vida, el mundo es de colores y punto. ❤️🧡💛💚💙💜

Puedes no entender, se vale estar o no de acuerdo, quizá te guste, tal vez no, a lo mejor te animas a ver el mundo desde otra perspectiva, sin embargo, el secreto está en respetar y ser tolerantes desde AMOR.

Por hoy me despido, nos leemos pronto. Mientras tanto cuéntame si tu mundo es o no de colores.

¡Sí, acepto! 

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Los pájaros cantaban, abrí los ojos y agradecí por el nuevo día. Salté de la cama, comencé a moverme. Fue entonces cuando te vi, ahí, reflejada en el espejo con esa mirada llena de luz y esa sonrisa, tan tuya.

Miles de recuerdos vinieron a mi mente, vivencias lindas y otras no tanto, sin embargo las veía diferente. Intenté entender qué era lo que percibía de otra manera y descubrí que las contemplaba desde la aceptación, desde ese increíble lugar en el que te das cuenta de que lo que ES, ES y listo. Suena sencillo, pero sé que llevas (llevamos dijo la otra) años trabajando en ello y ver el resultado de frente me llena de emoción.

Qué maravilla poder hacer una recopilación y…

Aceptar que:

  • Los seres humanos nacen, viven y mueren, de ahí que hay que disfrutar cada día como si fuera el último.
  • Las personas son como el viento, unas llegan y se quedan, otras se van.
  • Romperte en mil pedazos es una excelente oportunidad para reconstruirte y convertirte en una mejor persona.
  • Las redes de apoyo son esenciales y se transforman conforme te vas rediseñando.
  • A diferencia de lo que dice Shakira, hay mujeres que lloran y facturan porque una cosa no está peleada con la otra.
  • Tienes un cuerpo hermoso, sin importar la talla, que te ha acompañado a lo largo del camino incondicionalmente.
  • El amor y la magia existen.
  • Toda decisión tiene sus consecuencias.
  • Existe el bien, pero también el mal.
  • Perdonar puede ser difícil, pero es el mejor regalo que te puedes dar.
  • Has venido a este mundo a ser feliz.
  • Dios, Universo, Poder Superior o como le quieras llamar, existe.
  • Eres única e irrepetible, por lo tanto nadie puede brillar como tú.
  • Eres perfectamente imperfecta.

Por estas y mil razones más, hoy te miro a los ojos y te digo: ¡Sí acepto! 

Acepto compartir mi vida contigo, amarte y disfrutar cada instante, celebrar los triunfos y aprender de las derrotas, vivir y dejar vivir.

Y tú… ¿Te aceptas como eres? ¿Te caes bien?

¡Cuéntame y hasta la próxima!

¿Votar o no votar?

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En mi entrada anterior escribí sobre “La importancia de decidir”. En esta ocasión abordaré el tema desde otra perspectiva.

¡Aquí vamos!

La semana pasada hubo elecciones en dos estados de la República Mexicana. El año que viene habrá elecciones presidenciales tanto en México como en Estados Unidos. Esto me hizo reflexionar sobre la importancia de votar y ¡ojo! No pretendo ponerme a escribir de política, tema del que poco sé y que además no me gusta.

Lo que me llevó a escribir estas líneas fue una conversación que tuve con una taxista el domingo por la noche. Veníamos escuchando los resultados preliminares de la elección y platicando cuando el conductor me dijo: “Ve señorita, es mejor no votar. Igual siempre nos hacen trampa”. Me quedé unos instantes callada y entonces le comenté que yo pensaba que era mejor ejercer nuestro voto y no dejarlo al destino. Al final, gane quien gane, podemos quedarnos tranquilos de haber externado nuestra decisión. 

Y así lo pienso. Todos los seres humanos somos libres de decir lo que pensamos. En el caso de la política se nos dan ciertas opciones para elegir y de ahí saldrá un triunfador, nos guste o no, pero lo importante es haber ejercicio nuestra libertad. Además independientemente de todo, ¿quién no te dice que tu voto fue el que hizo la diferencia en la contienda? Puede ocurrir. 

Mira, yo tengo un grupo de amigas con las que juego dominó cubano todas las semanas y hace unos días me tocó ganar a mí. ¿Sabes por cuántos puntos le gané a la que quedó en segundo lugar? Por UN punto, fue solo un punto el que hizo la diferencia.

Quizá me dirás: ¿Qué tiene que ver el dominó con votar o no? Pues todo, porque tu voto puede ser “ese punto” que cambie el destino de una elección.

La vida es un juego en que a veces se gana y otras se pierde, pero para llegar a ese resultado hay que jugar. Si no juegas (se lee si no votas)… ¿Cómo pretendes hacer la diferencia, ganar? ¿Cómo se te ocurre si quiera opinar y/o quejarte por los resultados?

Hoy te invito a que seamos conscientes y responsables como ciudadanos, como individuos que elegimos vivir en una sociedad. Pensémoslo con detenimiento, sin dejarnos llevar por las emociones. No permitamos que otros decidan por nosotros sin al menos haber levantado la mano. Si por algo llega a suceder (porque sabemos que ocurre) podemos quedarnos en paz de haber externado libremente nuestro voto, nuestra opinión.

¿Qué dices?

Hasta aquí por ahora.

Nos leemos la semana que viene.

La importancia de decidir

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En un abrir y cerrar de ojos pasaron dos años desde la última vez que escribí por aquí. ¡Y qué digo por aquí! Dos años que se fueron así, sin escribir, alejada por completo de las reflexiones que me gusta compartir.

Pero aquí estoy de nuevo, lista y con las ganas de dejar algo de mí…

Llevo tiempo meditando la importancia de la palabra decidir. Esa que nos hace pensar en los pros y los contras de una situación para después actuar en consecuencia y tomar uno u otro camino.

Se lee sencillo y en muchas ocasiones lo es, otras no. Sin embargo, a veces aún después de haber hecho un análisis nos dejamos llevar por la emoción o por la confianza (¿qué puede salir mal si somos amigos?) o porque pensamos que es la ruta más fácil.

Lo cierto es que cuando decidimos lo hacemos con las herramientas que tenemos al momento, con la conciencia y con la intención de que será lo mejor para nosotros. Pocas veces recordamos que a cada acción, a cada decisión, corresponde una consecuencia, buena o mala, prefiero no añadir adjetivos. Incluso una decisión nos puede llevar a un sin fin de consecuencias, que ni siquiera no pasan por la cabeza a la hora de tomarla.

Hoy a esas consecuencias me gusta llamarles aprendizajes y nuevamente lo dejo sin adjetivos para evitar darle una carga emocional que a veces puede pesar mucho.

Esos aprendizajes pueden llevarnos a destruirnos o construirnos en una mejor persona. Y ahí somos nosotros nuevamente los que volvemos a decidir qué queremos hacer: lamentarnos, victimizarnos, enojarnos, amargarnos, matar nuestros sueños o “tomar la sartén por el mango”, hacernos responsables, pedir apoyo y con humildad reconocer que nos equivocamos y volver a construir esa vida que siempre soñamos.

¡Tú eliges!

Lo más importante es dejar de culparte, perdonarte, recordar que no eres la misma persona que tomó aquella decisión. Los días, meses, años y la experiencia te han ido moldeando en el ser humano que eres hoy.

Así que en tus manos está  decidir de nuevo, volver a elegir y hacer de tus días eso que sí quieres.

Ya sé que se lee fácil y más si estás pasando con un momento “diferente”, pero créeme que estoy clara del trabajo que implica, de lo difícil que puede ser en ocasiones y justamente porque he estado ahí es que te digo que se puede.

Como bien dice una de mis amigas más queridas: Un día a la vez. (#UnDíaALaVez)

Decidir tiene lo suyo, es parte de la vida, como lo son las consecuencias y hay que aprender de ellas y a veces toca aprender a vivir con ellas.

Recuerda nada es para siempre, es solo por ahora.

Que nada ni nadie te detenga. Vive, aprende y acuérdate que tú eres la persona más importante.

Hasta aquí por ahora. Nos leemos el próximo lunes, es un compromiso.

¡Gracias por estar!