Sin duda, una de las maneras de aprender en la vida es a través de compartir tus experiencias con los demás. Ese intercambio de ideas puede ser sumamente enriquecedor y es gracias a varios de ellos que hoy escribo estas líneas…
Ayer mientras platicaba con una amiga, recordé aquella idea que hace años aprendí en un curso de desarrollo personal que decía: “los hechos son neutros” y me volvió a caer el veinte de la importancia que tiene la interpretación de una situación en el día a día.
Por alguna extraña razón, imagino que es para querer entender lo que nos sucede, a los seres humanos nos encanta interpretar los hechos. Esto no tendría nada de malo si optaramos por la interpretación positiva, la que nos empoderara y nos da tranquilidad. Sin embargo, elegimos aquella que, consciente o inconscientemente, nos hace sentir fatal, nos deprime, nos dispara todos nuestros miedos e inseguridades, en fin.
Por ejemplo, cuando una relación termina, solemos pensar que algo está mal en nosotros, que nos equivocamos, que algo nos falta, que no somos suficientes, etc., etc., etc. En realidad puede ser que tú estés bien en todo o casi todo y que simplemente no vas de acuerdo con lo que la otra persona quiere. Eso NO significa que tú estés mal, eso solo que cada uno desea, busca y/o espera algo diferente y se vale.
Quizá me dirás que se lee más fácil de lo que es aplicarlo y estoy de acuerdo contigo, pero también creo que en la medida en que empecemos a poner en práctica el hecho el poder de la interpretación a nuestro favor, lo iremos haciendo un hábito.
¿Sabes? Conforme pasan los días y los años me he dado cuenta que, muchas veces, está en nosotros hacernos la vida más llevadera, positiva y optimista. Claro que para llegar a ese punto se requiere vivir intensamente, aprender a reconocer las emociones, conocernos bien a nosotros mismos, aceptar quienes somos y los que somos.
Por lo pronto, creo que es un excelente momento para empezar a interpretar las cosas de forma amorosa, que nos empodere y que nos ayude a encontrar esa paz que buscamos.
¡Hasta la próxima!
En la vida siempre pasan cosas, unas buenas, otras malas, algunas regulares, pero continuamente hay movimiento. En este ir y venir de situaciones, de emociones y vivencias llega un momento en el que hay que saber parar hacer un alto (tranquilo que si no lo hace tú, la vida misma te detiene, tarde o temprano). Soltar, aceptar, perdonar, vaciar para que lo nuevo pueda llegar.
Hay días en los que se está más reflexivo y hoy es uno de ellos. Un aire de sensibilidad se respira, te hace parar para realizar un viaje a tu interior. Ahí donde reina el silencio, la paz, donde escuchas tu respiración, los latidos de tu corazón. Ese lugar lleno de magia que es una delicia visitar para recargarte de energía y continuar.
Agradecer cada instante te hace vivir en plenitud y conciencia, ver las cosas desde otra perspectiva, aprender, crecer.
Ganar o perder, una de las lecciones que nos enseñan desde pequeños. Crecemos convencidos de que siempre es lo uno o lo otro, no vemos otras opciones. Sin embargo, la vida te permite explorar otros caminos.