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Ser madre

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Ser-madreSer madre es uno de mis más grandes sueños. Recuerdo que hace 10 años me imaginaba con mi familia conformada por mi marido, la parejita de niña y niño y nuestro perro labrador. Lo veía perfecto.

Sin embargo, el tiempo ha seguido su curso y aún ese anhelo no se ha realizado. Mi amiga Cris me diría que no me preocupe y con una sonrisa me recordaría el ejemplo de Santa Isabel.

Personalmente comienzo a pensar que hay algo que aprender en todo esto. Es como si la vida me susurrara, desde ya hace varia semanas, que hay muchas otras formas de ser madre, más allá de crearla con tu pareja, de cambiar pañales, criar a un pequeño, amar a un hijo incondicionalmente. Seguramente es una experiencia inigualable, aunque puede ser que no sea para todas.

Hoy creo que quizá mi misión sea dar amor y crear vida de otra manera, cuidar de otros, quizá enseñar, en fin. Eso no es ni mejor ni peor, simplemente es una forma diferente de realización, de encausar el amor maternal.

Porque si algo tengo bien claro, es que no se trata de hacer las cosas por hacerlas. Desde mi punto de vista, un bebé necesita papá y mamá. Quizá esta sea una de las muchas razones por las que las cosas son como son, eso sin dejar a un lado la serie de decisiones tomadas a lo largo de los años.

Lo maravilloso de la vida es que siempre nos regala la oportunidad de aprender, reinventarnos, descubrir un sin fin de posibilidades de dar y recibir amor.

En mi caso, quizá no hayan llegado los hijos, pero tengo la bendición de tener dos ahijados maravillosos, la parejita justamente, a los que adoro con todo mi corazón y con quienes estoy conectada corazón a corazón. También cuento con mis 3 libros, que son como mis chamacos, llevó su tiempo crearlos.

Mi reloj biológico pareciera que me dice que ya es tarde, yo sigo pensando que esto no se acaba hasta que se acaba…

Y así, inmersa en un mar de ideas y emociones, quise compartir estas líneas contigo a manera de reflexión. Un tanto para compartir, otro como deshago y un poco más para llegar a aquellas mujeres que se sienten tristes, frustradas, decepcionadas por no ser madres, unas porque así lo decidieron, algunas porque no pudieron. A todas esas mujeres las abrazo y les aseguro que la naturaleza es sabia. Cada día me convenzo más de que las cosas pasan por y para algo, todo tiene una razón (aunque solo sea porque sí) y sea cual sea ese motivo hay disfrutar la oportunidad de poder abrir los ojos cada mañana, de respirar, de estar aquí, viviendo y compartiendo esto que llamamos vida.

Hay sueños que se realizarán, otros quizás se quedarán en el tintero, solo recuerda que siempre hay y habrá razones para sonreír y aprender a ser felices con lo que tienes.

¡Hasta la próxima!

¿Qué es la libertad?

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¿Qué-es-la-libertad-Libertad es despertar cada mañana
con la ilusión de volver a empezar.
Es agradecer por todo aquello que está,
sentir el sol brillar
y el alma acariciar.

Libertad es poder por la calle andar
en paz y tranquilidad
sin sentirte perseguido ni reprimido,
es coincidir contigo
en un eterno suspiro.

Libertad es meditar
y aprender a amar la realidad,
aceptar que todo pasará
ya que nada para siempre durará.

Libertad es mirarte a los ojos
y derretirse con paz y ese brillo
que ellos transmiten.

Libertar de es aprender,
rehacer la ruta,
navegar a veces contra corriente,
pero siempre con la esperanza
de que a la meta se llegará.

Libertad es crecer y madurar
agradecer y enamorarse diariamente
como el loco que ama profundamente.

Libertad es tener la conciencia limpia,
sorprenderse como niño
y dormir tranquilo
como un angelito lleno de cariño.

Libertad es confiar
ciegamente en Él te ha de guiar
al lugar en el que debes estar
y así lo mejor que hay en tu ser dar.

Y si aún me preguntas… ¿Qué es la libertad?
Es abrir tus alas para volar
y nuevos horizontes alcanzar
como toda ave en libertad.

La pasión: el ingrediente esencial para ser feliz

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Pasión y felicidadEl ser humano vive en una constante búsqueda de la felicidad, pensando muchas veces que ella se encuentra en obtener cosas materiales, en lograr cierto nivel en el trabajo, en las relaciones de pareja, en fin.

La realidad es que ser feliz es algo mucho más sencillo que eso. ¡Sí leíste bien, es más fácil! La felicidad depende de ti, de hacer lo que te apasiona, es una elección propia. Si bien estar en armonía con el mundo y las personas que nos rodean suma y ayuda mucho, la última palabra la tienes tú.

¿Cómo funciona? En la medida en que te conoces, en que estás en contacto con tu yo interior puedes tener más claro lo que quieres y lo que no, y así decidir qué quieres hacer, cómo quieres vivir. Por ejemplo, puedes optar por dedicarte a “algo” que no te gusta, resistir constantemente la situación, enojarte y vivir amargado, peleando con el mundo entero o bien fluir con la vida, soltar, elegir seguir adelante en la búsqueda de lo que deseas con una actitud positiva.

Saber más de ti te llevará a tener claridad, entonces podrás hacer lo que te apasiona y al realizarlo estarás eligiendo ser feliz. En otras palabras, cuando pones manos a la obra en aquello que hace latir tu corazón, en eso que disfrutas, que se te da y a veces no sabes ni porqué, el Universo conspira a tu favor y experiencias maravillosas llegan a ti.

Te comparto que a mí me gusta cocinar para la gente amo, sin embargo no es una actividad que haga frecuentemente. En últimas fechas he descubierto que elaborar brownies y venderlos, me gusta más de lo que nunca imaginé. Es una tarea que gozo al llevarla a cabo, me relaja, me pone de muy buen humor y la cual me permite acariciar el corazón de aquellas personas que los prueban. Aunque yo no los vea, saber que esos deliciosos cuadritos de chocolate serán compartidos entre otros seres humanos y que endulzarán su vida o por lo menos ese instante, me emociona y me parece una linda forma de sumar y decir a otros “te quiero”.

En mi caso es escribir, cocinar, crear lo que me apasiona y por ello procuro hacerlo con frecuencia (a diario, jeje) y eso me hace sentir plena.

Y tú… ¿Haces lo que te apasiona y te hace feliz? ¡Cuéntame, me encantará leerte!

Y tú… ¿Conoces a Tomás?

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Conoces-a-TomasQue agasajo es ir al cine y encontrarte con una historia diferente, emocionante y que te deja con un muy buen sabor de boca.

Así me sucedió hace unos días con la película: “¿Conoces a Tomás?”. La trama gira en torno de un chico con autismo y de cómo conecta su mundo, por decirlo de alguna manera, con el nuestro.

Qué lindo es ver cuando dos corazones buscan y encuentran el camino para coincidir a través de la música, la convivencia, la observación.

Ser diferente es bueno y más cuando te abres a la posibilidad de ver el mundo a través de otros ojos, cuando aprendes a comunicarte por medio de los sentidos, al momento que te olvidas de las expectativas y miras al otro en sus máximas posibilidades. Te sorprenderás de lo mágico que puede ser.

Conocer a Tomás te lleva a vivir una serie de emociones, a observar la vida desde otra perspectiva, a estar en el momento presente y conectar con los demás gracias al amor, la paciencia, la aceptación.

No deseo entrar en la polémica de si es una buena o mala película, simplemente me limitaré a decir (nuevamente) que es una historia diferente. Una cinta que en medio de la violencia, dolor, decepción, engaños, etc. que vivimos en la actualidad nos muestra la otra cara de la moneda, la parte humana, la que a veces pareciera que hemos olvidado o que preferimos no ver.

Nos encerramos en nosotros mismos por el miedo a conectar con el de al lado, quién sabe qué nos pueda hacer. Hay una falta de empatía, de querer esforzarnos y darnos cuenta de que ser diferente es bueno. ¿Porque sabes una cosa? Todos somos diferentes, tenemos capacidades que nos hacen especiales (a unos se les notan más que otros), pero eso no significa que dentro de cada ser humano no viva un diamante en bruto. Solo es cuestión de regalarnos la oportunidad de conocerlo, de dejarnos sorprender, que con su magia nos acaricien el corazón, de permitirnos volar, volar .

Concluyo estas lineas agradeciendo a la Vida por todas aquellas personas que se atreven a hacer cosas diferentes, que ven más allá, que no tienen miedo a arriesgar, que no se venden tan fácilmente. En especial gracias a las que están cerca.

 

Gracias por tu “NO”

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Gracias-por-tu-NOUno de los miedos del ser humano es el miedo al rechazo, a que le digan: “No”. Su origen radica, desde mi muy particular punto de vista, en aquella vez (veces) que alguien importante en tu vida te niega algo o incluso en aquella circunstancia que despertó ese sentimiento en ti.

Que exista este miedo no es ni bueno ni malo, solo es importante estar conscientes de ello y aprender a afrontarlo cuando se requiera.

Aquí lo que sucedió… Hace un poco más de dos años, me vi en la necesidad de pedir apoyo a mis seres queridos y amigos. Recuerdo que en aquel entonces, comencé por escribir una lista con los nombres de aquellas personas que SEGURO (según yo) me tenderían la mano y… ¡Oh sorpresa! Me equivoqué.

Recibí varios tipos de “no´s” por respuesta, lo cual no fue nada lindo y menos en la situación en la que me encontraba. Sin embargo había que seguir, darle la vuelta a la hoja y en lugar de quedarme enfocada en el dolor que eso producía. Tenía la oportunidad de aprender algo de ello y eso hice.

Así que continué mi camino y aquí estoy, muy orgullosa de la mujer en que me he convertido, pero sobretodo agradecida por aquellos “No´s” y contenta de poder compartirlo hoy con ustedes.

A ti que me dijiste francamente: “No puedo apoyarte de la manera en que quieres”, pero que has continuado a mi lado a través de este viaje… Gracias por tu honestidad y por tu lealtad.

A ti que me regalaste tu tiempo para crear algo diferente o me diste eso que parecía muy poco: Gracias porque sé que lo hiciste de todo corazón y además porque me recordaste que los que menos tienen son los que más dan.

A ti que te comprometiste a apoyarme de “x” manera o que dijiste que podía contar con “y” y que nunca sucedió… Gracias porque aún cuando la desilusión fue enorme, aprendí que las personas no son como nosotros pensamos, simplemente son como son y ya está. Reconocerlo me empoderó para salir adelante, para tocar otras puertas, para descubrir con quién sí cuento y quién es puro cuento.

A ti que no entendiste de qué se trataba o que preferiste ignorar lo que pasaba: Gracias porque tu falta de empatía me ayudó a abrir los ojos y darme cuenta que hay personas que solo viven enfocadas en sí mismas y que son incapaces de ver más allá de su ombligo.

Desde lo más profundo de mi ser: Gracias por tus “No´s”, ya que, más allá de lo que dolieron, me enseñaron mucho, me hicieron crecer y convertirme en el ser humano que soy.

Ah! Una última cosa. Si de verdad no piensas sumar, no puedes, no quieres, no confías o si dijiste sí y a la hora de la hora te arrepentiste, por favor ten el valor de hablar claramente y que no sea Don Tiempo el que comunique a quien te pidió apoyo tu cambio de opinión. Créeme evitarás nuevas heridas y la gente te lo agradecerá infinitamente.

Y tú… ¿Qué haces con los “No´s”?

Ella y Él

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Ella-y-élElla, paloma en libertad
con la esperanza de un amor encontrar
para a su lado la confianza recuperar.

Él prisionero de una decisión
deseando escapar
y en los brazos de un nuevo amor el vuelo alzar.

Sus anhelos serían escuchados
y la magia universal los reuniría.

Chispas de sus ojos salían
cuando sus miradas coincidían.

Desde entonces sus corazones comenzaron a latir
a ese ritmo especial, difícil de describir.

Ella tenía miedo y se resistía,
Él poco a poco con su encanto la seduciría.

Un sin fin de emociones sintieron
cuando sus manos finalmente unieron.

Con sus besos y caricias
el paraíso descubrieron.
y fundidos en un abrazo
el cielo tocaron.

Por instantes las estrellas acariciaron
hasta que un día las circunstancias los separaron.

Ella quería que fuera él.
Él no supo qué hacer.

Solo el tiempo decidirá
si Ella y Él juntos por la vida volarán.

Ella paloma en libertad.
Él prisionero de una decisión.

El Universo siempre escucha

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El-Universo-siempre-escucha“Ten cuidado con lo que deseas, porque se puede hacer realidad cuando menos lo pienses”. Esta trivial afirmación lleva implícita una gran dosis de verdad y aquí una historia que lo comprueba.

Hace un poco más de un año, salí con un muy querido amigo y con su chica. Teníamos mucho tiempo sin vernos. Así que saboreando una deliciosa comida en el mercado de San Pedro de los Pinos comenzó la plática que duró por horas.

La primera en hablar fui yo, quien compartió una historia que sonaba increíble, pero que era 100% cierta. Después vendría el turno de ellos y fue entonces que mientras tomábamos café, mi amigo confesó que solo le faltaba “un pequeño pendiente” y que después de ello me convertiría en la “tía Leo”. Escucharlo me hizo mucha ilusión, sin embargo no pensé más allá de ello. Ese tarde la pasamos genial.

Después cada uno volvió a su rutina, nos escribíamos de vez en cuando hasta que meses después llegó la noticia: ¡Bebé en camino!

Para no hacerles la historia más larga, nos volvimos a ver hace cerca de un mes, ella ya estaba super panzona, se veía hermosa y mi adorado amigo estaba que no se la creía de la felicidad. Entonces comentamos: “¿Se acuerdan dónde estábamos hace un año y lo que dijeron?”.

Pues bien, hace unos días fui a conocer a ese pequeño angelito que tan solo tiene unos días de nacido. Fue increíble cargar a Salo por uno minutos, ver a mi amigo y su chica convertidos en padres, sentir la felicidad en el aire, sin duda una bendición poder compartir con ellos estos momentos.

Independientemente de lo hermoso de la visita, fue maravilloso caer en cuenta de todo lo que ha construido mi adorado Chamaco desde que lo conocí hasta la fecha.

Así que un poco a manera de tributo y consciente de que El Universo siempre escucha: Gracias por recordarme que los sueños se hacen realidad; que todo comienza con una declaración; que cuando las palabras están impregnadas de amor crean magia; que las distancias nos existen cuando se trata de la gente que amamos.

Hasta la próxima y … ¡Ojo con lo deseas, porque se te puede hacer realidad!

Noches de hospital

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Noche-de-hospitalQuizá coincidas conmigo con que los hospitales por muy limpios, bien decorados y modernos que estén, no dejan de ser hospitales. Un lugar donde se atienden enfermos, accidentes o bien al que acuden las mujeres para dar a luz.

Visitar un nosocomio tiene lo suyo y quizá no resulta uno de los lugares favoritos. Pues bien, en esta ocasión elegí hablar de ellos porque curiosamente las dos últimas veces que he pasado la noche en un hospital ha resultado un regalo.

Ambas noches lluviosas de junio, con personas especiales.

La primera, fue la última velada con mi papá. Unas horas que estuvieron impregnadas de amor, gratitud, reconocimiento, recuerdos, complicidad, magia. Una maravillosa oportunidad para despedirnos y dejar ir en completa paz a un hombre extraordinario. Hoy sé que las cosas no podían haber sido de otra manera. Experimentar que tus oraciones son escuchadas y esa dualidad entre el dolor por la despedida y la tranquilidad por saber que ya descansó, son caricias para el alma.

La segunda, tuve la oportunidad de cuidar y “facilitarle la vida” a la mamá de mi amiga la más vieja, a quien conozco desde que teníamos 5 años. Pasar unas horas a su lado, acompañándola, queriéndola, apapachándola. Es increíble como la vida misma organiza todo y te pone en situaciones en las cuales más allá del cansancio, los deberes y pendientes, está el amor por el otro, el conectar de corazón a corazón, dar de ti, servir, compartir, ser compasivo.

Sin lugar a dudas y lejos de un sin fin de creencias pasar una noche de hospital se puede convertir en uno de los más hermosos presentes que la vida te puede dar, claro está, solo hay que verlo con los ojos del amor.

 

Una cosa a la vez

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Una-cosa-a-la-vezEn un mundo que se mueve vertiginosamente, en el que pareciera que constantemente estamos en una carrera contra el tiempo, resulta complicado parar.

En el trabajo las asignaturas son para ayer, en casa siempre hay cosas por hacer, los amigos y familiares demandan nuestro tiempo, la lista de pendientes resulta interminable.

Vamos tan rápido que olvidamos de escucharnos nosotros mismos y disfrutar el momento, la tranquilidad cede el paso a la ansiedad, que a veces da la impresión de que llegó para quedarse…

¿Cómo parar? ¿Qué hacer para reconquistar la paz interior?

El secreto, desde mi muy particular punto de vista, está en aprender a hacer “una cosa a la vez”. Si estás revisando los correos del trabajo, hazlo y tómate tu tiempo para responder. Una vez que hayas terminado para a la siguiente tarea.

Si estás haciendo ejercicio, anda muévete y goza de esos instantes de convivir con tu cuerpo. Deja a un lado el celular, no respondas ni mensajes ni llamadas mientras estás en la caminadora. El mundo no se va a acabar por desconectarte una hora…

Si te invitaron a tomar un café, aprovecha la compañía de la persona con quien estás, ya más tarde te harás cargo los pendientes que hayan surgido.

Si nos dedicáramos a hacer UNA cosa a la vez terminaríamos más pronto los pendientes, seríamos productivos, la ansiedad disminuiría notablemente y seguro nos quedaría tiempo libre.

Ser pulpo y multitask no trae nada bueno para tu salud, todo lo contrario. Así que nada perdemos con intentarlo, además aprenderemos mucho de nosotros mismos y saldremos beneficiados.

¿Qué dices, te animas?

Pensando en ti…

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Pensando-en-ti

Moría por un abrazo tuyo
y un día comprendí que no debía esperar más.
Abrí mis brazos y dejé que me acariciaras
y abrazaras a través del fresco viento.

Anhelaba conversar contigo.
Me dolía pesar que no te escucharía más
hasta que aquella silenciosa mañana
descubrí tu voz en el cantar de los pájaros.

Deseaba saborear tus besos
cuando caí en cuenta que bastaba con cerrar mis ojos
e invitarte a mi mente
para probarte nuevamente.

Soñaba con el delicioso olor de tu cuerpo
hasta que un tarde de primavera
entre flores y esencias
lo descubrí.

Quería volver a mirar tus ojos
y fue una hermosa noche de verano
que al alzar mi vista al cielo
en las brillantes estrellas los encontré.

Así fue que acepté que las cosas son como son.
Dejé de extrañarte y aprendí que:
para fundirme en tus fuertes brazos,
escuchar tus sabios y atinados consejos,
disfrutar el incomparable sabor de tus besos,
deleitarme con tu dulce, seductor e incomparable aroma,
y perderme en tu amorosa y tierna mirada,
solo es necesario pensar en ti
y abrir mis sentidos a eso que está aquí.